A la espera del maná

Restaurantes, alquileres de casas, hostales y otros negocios aguardan impacientes la llegada de los trabajadores .

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a.g. puente | león
León

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En Villada no olvidan el flujo de dinero que las obras del AVE reportaron de una u otra manera a toda la población, sobre todo, de la primavera al fin del verano de 2011. En el comedor del restaurante Casa de Comidas Pili llegaron a servir un centenar de comidas al día, en dos turnos, a los trabajadores de la alta velocidad. Tenían entonces once trabajadores y, desde que en mayo de 2012 el proyecto se paralizó sin más explicaciones, se quedaron en dos: ella, Pilar Ruiz, y su hija, Luz González.

«No era sólo el comedor, se movía la barra, la terraza y todo. Y no sólo nosotros, vendíamos todos, las carnicerías, pescaderías... Se alquilaban casas en Villada, Sahagún y Villalón», recuerda Luz. Su madre conoce ya todos los detalles de la vuelta de las obras, analiza detalles y da de comer a los primeros trabajadores... Y es que espera «como agua de mayo» el regreso de cientos de operarios para que su negocio resucite.

«Estamos asfixiados desde entonces y este flujo de clientes nos ayudará mucho. Además, como Villada es un punto clave, por la base de almacén de materiales para el tren, habrá más movimiento que en otros puntos», afirma Pilar. Tercia en la conversación un vecino, Silvino Sánchez, que asegura: «A los pueblos nos traerá movimiento la obra, pero eso sí cuando queramos viajar en AVE tendremos que cogerlo en Palencia o León».

Ya en la provincia, en el trayecto de la alta velocidad hacia la capital y en pleno Camino de Santiago, El Burgo Ranero, el propietario del hostal El Peregrino, Teófilo Pascual, departe con sus clientes a la hora de la partida de cartas. Ya cuentan los días para que vuelva el trajín de trabajadores que conocieron en las primeras obras del AVE. «Entre los peregrinos y los trabajadores que se me juntaban llegaba a dar cincuenta comidas, trabajábamos en aquellos momentos siete personas, ahora somos tres». Una de las empresas adjudicatarias de la obra tenía sus oficinas en esta localidad, lo que le aseguraba a Teófilo un buen grupo de clientes diarios para comer, desayunar o merendar. «Eran muy buena gente, ojalá vuelvan. Sería muy bueno para el negocio, el pueblo y toda la comarca de Sahagún. Nosotros lo que queremos es trabajar», apunta. «Ya me han dicho que en marzo empiezan».

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