San Antón elige un día de perros
El frío intenso marca la tradicional ceremonia de bendición de los animales.

Un niño lleva a bendecir a su pajarillo
Abrir la persiana y proferir la interjección de turno por la presencia tempranera de la nieve fue todo uno en muchas casas de la capital. Salir el sol y deshacerse el manto blanco, igual de rápido también.
Pero ni el sol pudo con el frío ni los gatos con los perros. Tradicionales enemigos acérrimos, los cánidos ganaron por goleada en la lista de convocados a la ceremonia de bendición que San Antón ha hecho costumbre el domingo más próximo al 17 de enero.
Alrededor de 300 ejemplares se dieron cita en la plaza de San Marcelo para recibir el agua bendita y el cotino de turno, un pan sin sal especial de este santo: «No sé si nos llegará para todos», vaticinó preocupada una de las voluntarias afines a la organización del acto.
Trató de calentar la mañana un trineo con ruedas tirado por media docena de ejemplares de huskys (o primos cercanos en la raza) que se presentaron en la iglesia en veloz sprint y dieron por inaugurada la ronda de bendiciones.
Hubo ripios
O casi. Porque antes hubo tiempo para los ripios de Manuel Ferrero: «Glorioso San Antonio, León te viene a saludar, que estuviste en esta iglesia y ahora estás n’otro lugar».
«Bendice San Antón los regueros, las abejas, las zarzas, las flores, los caños, las ranas, los ríos, las bacalorias, los salgueros, las mostolillas, las nutrias, las truchas, si queda algún cangrejo aunque sea americano, las ranas, los ríos, los faedos, las nubes y todos nuestros anhelos».
Los paseos están reñidos con los paraguas. Pero los termómetros no. Así que las tres vueltas de rigor al santo, cerraron el cupo de tradiciones de los Santos de Invierno , una de esas citas que el calendario lleunés conserva impertérritas con el paso de los años.
La Protectora
La Asociación Protectora de Animales instaló en la zona un stand informativo. Y los propietarios de los animales, se instalaron también en la complacencia: «¿A que lo traigo cada año más guapo?», se refería la propietaria a un caniche divino. Al lado aguardaba su turno un conejito y el acervo de la calle lo llenó de chistes fáciles. No son reproducibles en horario infantil, evidentemente...