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Nueve alumnos en prácticas ajardinan el polígono industrial
Transformarán un basurero en bosque con 200 robles y pinos.
García (en medio) y Mitadiel visitaron las obras del polígono.
El Ayuntamiento de Villaquilambre ha dejado en manos de los nueve alumnos —cinco hombres y cuatro mujeres— del programa dual de formación y empleo Ecoterra II la recuperación de las degradadas zonas verdes del polígono industrial. El vivero posee 64 parcelas y 2.298 metros cuadrados ajardinados, repartidos en veinte zonas con más de cien árboles, que se encuentran «en una situación de gran deterioro», según reconoce el alcalde, Manuel García.
Por eso estos estudiantes, que se forman como futuros especialistas en jardines y viveros, han comenzado a realizar sus prácticas recuperando el césped del polígono. También sustituyen los árboles secos, reponen los elementos de riego estropeados, limpian la maleza de las aceras y efectúan obras de contención de taludes para evitar escorrentías.
El regidor y el concejal de Medio Ambiente, Manuel Mitadiel, valoraron el trabajo que se está acometiendo en el polígono, tras una visita a la zona. «No sólo rinden un gran servicio al municipio, sino que, en marzo, estarán perfectamente preparados, a todos los niveles, para acceder al mercado laboral con buenas posibilidades de éxito», señaló García. Además, los alumnos recuperarán la escombrera ilegal ubicada en el paraje de La Huerga, plagado de residuos urbanos y de construcción, limpiándola y plantando 200 robles y pinos autóctonos. El objetivo es crear un bosque donde ahora existe un «foco insalubre y con elevado riesgo de incendio durante el verano», indican. Mitadiel matiza que, «aunque no es nuestra competencia, entiendo que tenemos la responsabilidad moral de eliminar un peligro para sustituirlo por una nueva zona verde, para que la naturaleza recupere un espacio degradado por el hombre».
Los participantes en Ecoterra retirarán los residuos, los clasificarán para su posterior reutilización, tratarán y reforestarán el lugar, como parte de las prácticas con la que completan su formación teórica en jardinería y viveros, durante nueve meses. También realizan prácticas en el Aula de la Naturaleza, donde reciben la formación teórica. Allí ultiman la construcción del invernadero, una estructura cerrada y transparente de 360 metros cuadrados, que se pondrá a disposición de los usuarios de los veinte ecohuertos sociales puestos en marcha por el Ayuntamiento. Como curiosidad, una de las alumnas es beneficiaria de un huerto y una usuaria ha dado el paso hacia el autoempleo en la horticultura.