Saurina deja el PP cansado de «la casta» que «trata a los ciudadanos como súbditos»

El ex jefe del parque tecnológico, cargo del que fue despedido al cerrar la Junta su oficina hace un año, descarta irse a otro partido.

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álvaro caballero | león
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Se va para su casa, aunque asegura que si le «ilusionara» algún partido podría apoyarlo, pero «nunca en primera o segunda fila». «Mi ambición política está saciada», asegura Francisco Saurina. La primera deserción significativa del PP de León, donde entró con 19 años y ha permanecido durante 25 años: primero como militante de Nuevas Generaciones, luego como concejal del Ayuntamiento de León en cuatro mandatos sucesivos —uno con Juan Morano, en Comercio y Consumo, y tres con Amilivia, en Hacienda y Policía— y cinco años como director del parque tecnológico, hasta que a finales del 2012 la Junta cerró la delegación. Ahora, 14 meses después, hastiado de una organización que funciona «como una casta», más que «una organización democrática», presenta su baja del partido «sin rencor alguno hacia nadie ni hacia nada» y con el aviso de que la «motivación» de su abandono «no se debe a la presidenta», Isabel Carrasco. «No estoy cómodo con su forma de dirigir el partido, pero el problema es que no me veo representado ni por las ideas, ni por las personas, ni por las formas de hacer política», aclara, convencido de que los dirigentes populares «parecen estar por encima del bien y del mal tratando a los ciudadanos como súbditos y no como ciudadanos».

El adiós de Saurina, oficializado en una carta entregada esta semana en el partido y de la que no ha tenido respuesta, se sucede 14 meses después de que la Junta le rescindiera el contrato como director del Parque Tecnológico. Una situación que «no tiene nada que ver» con su abandono, asegura para enfrentarse a los que pueda criticar que ahora que su sueldo no dependen del partido, decide dejarlo. «Yo estuve casi diez años trabajando por la cara antes de ser concejal. He vuelto a mi despecho de abogado sin más. Si fuera por eso lo podría haber hecho el año pasado», concede, tras reseñar que no ha hablado con nadie de la dirección, ni provincial, ni autonómica, ni nacional, antes de comunicar su decisión. ««No he querido que pensaran que me jugaba un órdago para que me dieran algo, ni quería que me influenciaran», abunda Saurina, quien le sirvió de cuña interna a Carrasco contra Amilivia y, tras no lograr desbancar al ex alcalde en la candidatura fue recompensado primero como asesor del partido y luego como director del parque tecnológico.

La salida, que la dirección del PP evitó valorar ayer, no busca escaparate «para encabezar ningún otro partido», ni para formar parte de «ninguna formación alternativa» como las que han surgido, ni otras ya constituidas en busca de referentes, como Ciutadans o UPyD, ni las que pudieran nacer de la escisión de otros ex miembros populares como Juan Morano. «Huyo de la militancia de ningún partido, bastante me ha costado salir de éste», afina Saurina, quien insiste en que «el PP cuando ha alcanzado el poder se ha olvidado de la estructura, de la participación interna, como si le molestara la militancia». «Le puede pasar como al PSOE, que cuando pierda el poder se encuentre con que tiene el partido hecho migas», avisa, al tiempo que apunta un recado para los dirigentes del Ayuntamiento: «Están a medio gas. No se puede escudar en que no hay recurso porque también se puede hacer política y abrir caminos más allá del turismo».

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