Frontela se lleva dos cajas del juzgado con material del crimen de Navatejera
«Tengo que analizarlo minuciosamente y sacaré conclusiones», apuntó el forense.
Frontela, a la derecha de uno de los letrados de la familia.
Luis Frontela, el médico forense contratado por la familia Fernández Ameijeiras para la reapertura de la investigación del crimen de Navatejera, se llevó ayer dos cajas con abundante material y documentación del juzgado de Instrucción número 3 de los de León, en la primera actuación de importancia desde que la Audiencia Provincial de León estimara el recurso presentado por los padres de Rocío Fernández contra la decisión judicial de archivar el caso.
«De momento tenemos que analizar minuciosamente todo esto que nos llevamos y luego ya sacaremos conclusiones», explicó en declaraciones a este periódico a la salida de la sala de vistas. «No puedo decir que tenga una línea de actuación sobre la que trabajar ni puedo vaticinar qué es lo que vamos a hacer porque, por de pronto, primero tenemos mucho que estudiar en todo esto que nos llevamos aquí», explicó.
Asistido por uno de los letrados del bufete de abogados de Valladolid que ostenta la representación procesal de la familia, Frontela se personó en el juzgado pocos minutos antes de las diez de la mañana. Permaneció en el pasillo de la segunda planta de la sede judicial de la Avenida de Sáez de Miera hasta las 10.17 horas, cuando recibió la orden de iniciar la tarea. El letrado defensor del principal imputado por este asunto estuvo presente también en el acto, aunque abandonó la sala aproximadamente veinte minutos antes de que lo hiciera Frontela.
Según pudo conocer este periódico, el forense que se hizo mediáticamente conocido por su participación en la investigación del crimen de Alcasser, revisó los autos que hasta ahora ha firmado la juez y propuso llevarse a su laboratorio determinadas piezas para realizar una segunda investigación. La familia sostiene que la tarea que se ha llevado a cabo en esta materia no es adecuada y que se han cometido varias irregularidades que desde su punto de vista son graves.
Mucho material
Frontela y el letrado de la familia inspeccionaron el material y repasaron también la documentación obrante en el extenso sumario del caso. Todo ello fue grabado en soporte de imagen digital por orden de la titular del juzgado y quedó recogido en el material obrante.
A las 11.22 horas, 65 minutos después de que comenzara la tarea, el grupo abandonó la sala. «Tenemos mucha prisa, no hay nada más que se pueda decir», explicaron. Ahora, el catedrático de Medicina Legal por la Universidad de Sevilla tendrá que determinar en un informe qué actuaciones corresponde llevar a cabo y el asunto seguirá su curso.
Rocío Fernández Ameijeiras fue asesinada en mayo del 2006 en León. Su cadáver apareció en un descampado de Navatejera, con evidentes signos de muerte violenta.
Desapareció repentinamente sin dejar rastro y su cadáver fue localizado a principios de junio del 2006, después de que sus padres hubieran estado recibiendo una serie de mensajes tranquilizadores enviados desde el teléfono de la víctima en los que informaba que se había ido a Madrid para poder buscar trabajo.