Manuel Mayo secretario general de ugt en león
«Hay que abandonar el miedo y el victimismo, y luchar»
Apostar por un modelo económico que esté al servicio de las personas, no de las empresas y la banca, y buscar el camino intermedio entre «el despilfarro y la austeridad». Son las propuestas para salir de la crisis
Los datos «demoledores» del empleo revelan el abandono que sufre la provincia, condenada a perder efectivos y subsistir con una población que depende en gran medida de las pensiones. Sólo cabe la lucha sindical, dejar el victimismo y el miedo y apostar por la reivindicación. Y «no dejarse engañar» por las campañas de desprestigio contra los sindicatos, que «son los que han conseguido siempre los logros laborales».
—Los datos económicos y laborales de la provincia se resisten al cambio de tendencia y al optimismo del Gobierno. ¿Por qué?
—Los datos son demoledores, y síntoma de que las cosas no están haciéndose bien, o no se tiene en cuenta a esta provincia. La Junta debería tomar buena nota, como el Gobierno central, porque nuestros datos de paro reflejan el abandono, las cosas mal hechas. Tenemos sectores como la minería en los que no se ha hecho nada para dar una solución industrial, o al menos una solución para las cuencas; no se han realizado las inversiones alternativas ni se quiere apostar por ellos. Pese a que otros países como Francia o Alemania se han dado cuenta de que fue un error abandonar su sector energético. Lo mismo ocurre en Polonia. Es incomprensible que en España no se intente apostar por esta fuente autóctona de energía.
—¿Cómo sobrevive una provincia con más del 26% de tasa de paro y la mitad de su población inactiva?
—Además, estamos exportando jóvenes a otras comunidades autónomas y al extranjero. La gente joven se va y queda una provincia envejecida, sobre todo de pensionistas, en la que los pocos que quedan no tienen recursos suficientes y viven a cuenta de las peneiones de los familiares. Esto es un hecho, así de claro y de triste.
—¿Con todos estos frentes abiertos, en qué centran su atención el 1º de Mayo?
—En la base laboral de la recuperación económica, y en el empleo y los salarios de calidad, porque sin ellos no va a haber recuperación alguna. El Gobierno está empecinado en la austeridad y las exportaciones, pero si desde el interior del país no conseguimos recuperar el consumo no vamos a conseguir superar esta situación en la que estamos inmersos. Es una cadena. Es necesario llevar a cabo un plan de inversiones que nos lleve al progreso y al crecimiento; un modelo económico que esté al servicio de las personas y no de las empresas y la banca, del sistema financiero, porque así no vamos a ninguna parte. Necesitamos políticas de inversión destinadas a las personas, y una reforma laboral para restablecer todos los derechos que se han perdido. Creo que los ciudadanos de este país y los trabajadores ya han hecho bastantes esfuerzos. Llevamos casi siete años de recortes, de hacer esfuerzos inhumanos. Ya va siendo hora de cambiar esta tomadura de pelo. El Gobierno dice que todo está empezando a mejorar, pero los datos son demoledores. Es la realidad, frente a lo que nos predican desde las instituciones.
—¿Qué respuesta espera a la manifestación de hoy, frente a la desmovilización general, a pesar de la situación de precariedad y recortes?
—Eso debe hacernos reflexionar. La gente se toma el 1º de Mayo como algo festivo, que lo es, pero tiene que ser también reivindicativo. Es un día en el que tenemos que reclamar derechos, esos que nos han quitado a pasos agigantados en los últimos años. Nos queda mucho por hacer, y la gente dbería responder. Creo que deberían apoyar a los sindicatos, que son los que han logrado todos los progresos a nivel laboral. No puede entenderse de otra manera, no veo a las personas negociando individualmente en un sector o una empresa, porque no pueden hacer frente a las presiones. No es lo mismo negociar con una gran organización sindical que negociar un convenio con unos pocos trabajadores, como se están haciendo ahora gracias a la reforma laboral. Nosotros vamos a dar todo para que los trabajadores recuperen sus derechos y mantengan su capacidad de negociar, por eso creo que deberían apoyarnos. La ciudadanía no debe caer en la trampa del desprestigio de los sindicatos. Nosotros tenemos que hacer autocrítica, porque no todo funciona como debería. pero para eso tenemos los mecanismos que nos ayudan a corregir defectos. Y por eso deberíamos tener la colaboración de la gente, que participen en estas organizaciones y corrijan las cosas que no funcionan. En cualquier caso, sólo cabe seguir adelante. Sólo unidos podemos seguir avanzando.
—¿Cuál debe ser entonces la respuesta de los sindicatos en este momento?
—Debemos contribuir a animar a la gente, activar y dar imagen de cohesión y de lucha. Hemos estado adormecidos, aunque sin dejar de pelear, por la pesadumbre de ver que la gente no responde. Y la reducción de horas sindicales deja muy poco margen para trabajar.
—¿Comparte el optimismo del futuro a corto plazo?
—Para nada. Si las políticas no cambian radicalmente y se apuesta por la inversión, en vez de tanto recorte y austeridad, no hay posibilidad. Entre el despilfarro y la austeridad hay un punto intermedio en el que debemos caminar.
—¿Qué mensaje transmite hoy a los trabajadores?
—El de que la única forma de conseguir los derechos es la unidad y el apoyo a los sindicatos. Un mensaje de lucha, porque hay que dejar el victimismo y el miedo que nos han metido en estos años de crisis. Mientras no perdamos ese temor y empecemos a pelear no vamos a conseguir salir adelante, ni tener salarios con dignidad. No debemos consentir esta situación porque en seis años se ha producido una reducción brutal de los derechos. Si seguimos así vamos a acabar siendo un país subdesarrollado. Puede parecer exagerado, pero es así.