«Que no piensen que nos callan»

Cinco mil razones para protestar en el Día del Trabajo

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CARMEN TAPIA | LEÓN
León

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Hay más de cinco mil razones para salir a la calle a protestar. Tantas como personas y historias particulares de los leoneses y leonesas que ayer optaron por no quedarse al margen y apoyar con su presencia la manifestación del Día Internacional del Trabajo. Pero hay 56.100 motivos, tantos como desempleados en León. Parados, jubilados, trabajadores, amas de casa (a las que les sobra el trabajo pero falta el empleo), niños, niñas, jóvenes, estudiantes.... Más de cinco mil causas para tomar la calle. Como las de las estudiantes Alba Martínez, de 20 años, y Noemí Campos, de 19, que acompañan a Daniel Moratiel, de 29 años, carpintero en paro. «Se me acabó el paro y no encuentro trabajo y el que sale es de una precariedad total». Daniel no espera que por salir a la calle a protestar cambien las cosas. «Me sorprende que no venga más gente a esta manifestación, con los datos tan altos de paro en la provincia de León. No espero mucho, pero quedarse en casa tampoco es la solución».

Jorge Gallego tiene 26 años. Hace tres meses que está en el paro, el tiempo que dejó de trabajar en el Caribe con una empresa de estructuras metálicas, que le dio empleo durante dos años. «He tenido que volver. Vivo con mis padres y busco cualquier trabajo».

Rubén Moratiel, de 26 años, trabaja en Día, «hago de todo, y por suerte tengo trabajo».

Los manifestantes son ruidosos, lanzan consignas contra las políticas del Gobierno de Rajoy, y hacen estallar petardos. «¡Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra!», ¡Que viva la lucha de la clase obrera!, gritan.

Entre la multitud se distinguen las camisetas verdes de los trabajadores de la limpieza de la Universidad de León, que están en huelga, otras camisetas verdes del colectivo de stop desahucios, que reparten octavillas, a las mujeres del carbón, que llevan pancarta pero no las camisetas negras que las caracterizan, los defensores del ferrocarril con la pancarta en la que se lee: «León no puede perder el tren, en defensa del ferrocarril», trabajadores de Atento, estudiantes, profesores, asociaciones de mujeres, representantes de partidos políticos. Nadie en representación de la patronal. «Debemos unir todas nuestras luchas para conseguir nuestros objetivos», gritan las juventudes trabajadoras y estudiantes.

Pero en la manifestación también había jubilados como Mari Ángeles, de 71 años, y su marido José, de 74. «Está muy claro por lo que estamos aquí», responde ella. «España está hecha un derribo. Tengo hermanos en paro. Nosotros pensamos que tiene que haber trabajo para que la gente no tenga que recurrir a la caridad, que se agradece, pero no es lo que hace falta». Y Mari Ángeles se queja de su pensión «que no me da para poder ayudar más», y de cómo desde que se jubiló ha perdido dinero. «Soy una mileurista».

La crisis ha expulsado de León a 5.000 personas en el último año, que salen en busca de un medio para subsistir. Es el caso de David López y Eugenia Robles, un matrimonio que apoyó la manifestación con su hija Julia, de siete meses. David es investigador en la escuela de negocios en la Universidad de Extel en Inglaterra. Lleva allí dos años. «Antes estaba en la Universidad de León, pero no había futuro». Su mujer, Eugenia, es profesora de Tecnología en un instituto en Guardo. «Trabajaba 17 horas y ahora trabajo 20, eso significa menos puestos de trabajo». La familia se mantiene unida pese a la distancia «nos vemos cuando podemos, pero tienes que elegir, o vida familiar o comes. Nosotros nos arreglamos de esta manera». Pese a tener trabajo, David insiste en que la crisis afecta a todo el mundo «por los recortes en Sanidad, en Educación... No hace falta estar en paro para sufrir los efectos de la crisis. Por eso salimos a la calle para apoyar esta manifestación».

Fernando García y Esther Llamera hacen el recorrido delante de una pancarta donde se lee: «Rajoy: recorta el fraude y la corrupción y España tendrá solución». Son amigos y sus motivaciones son también diferentes. Fernando trabaja «pero creo que tenemos que venir todos para demostrar a este gobierno y a todo el mundo que damos guerra, que no se piensen que nos vamos a callar».

Esther está en paro desde hace cuatro años. «Hemos perdido muchos derechos. A ver si el Gobierno nos escucha y no hace oídos sordos».

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Lucía Pérez, vive en Reino Unido. Lleva a su hija Maya a hombros. «No estoy en paro, hemos tenido suerte, pero el hecho de tener un trabajo no significa que no vengamos a apoyar esta manifestación porque la situación es muy dura para muchas personas que sufren los efectos de la crisis. Aunque estoy en otro país oigo las noticias que llegan de España y la situación no pinta nada bien».»