educación
Las trabas de Hacienda impiden a 40 docentes de la ULE ser catedráticos
El ministerio obliga a que por cada nueva cátedra que se cree se jubilen diez docentes.
Imposición de birretes durante una solemne ceremonia en el paraninfo de la Universidad de León.
Hace cuatro años que la Universidad de León no nombra a nuevos catedráticos. La tasa de reposición impuesta por el Gobierno en el 2011 limita el crecimiento de esta categoría profesional en todas las universidades de España, lo que también condiciona el aumento de su prestigio. La Universidad de León tiene actualmente unos 670 profesores fijos, de los que cien son catedráticos. Actualmente, hay 40 profesores que cuentan ya con todos los requisitos para ser catedráticos, es decir, que ya están acreditados, y otros ocho que lo están para ser profesores titulares. Sin embargo, la tasa de reposición no les deja ascender de categoría.
«Para que cada año se pudiera sacar una plaza de catedrático se tendrían que jubilar — o fallecer— al menos diez profesores y esta cifra no es fácil para una universidad pequeña y joven como la de León», explicó el vicerrector de Profesorado, José Luis Fanjul, quien confía en que esta condición se levante para el próximo curso. En 2013, se jubilaron ocho profesores, y este porcentaje de la tasa de reposición se sumó al que quedó libre en 2012 y, tras pedir las acreditaciones pertinentes, la Universidad de León transformó esta suma, que no llegaba a dos puntos, para consolidar dos puestos de ayudantes a doctores a los que les cumplía el contrato temporal de cinco años y se hubieran quedado sin trabajo, como se aprobó en el Consejo de Gobierno de la ULE.
La polémica ha saltado a nivel nacional porque el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ha llevado hasta el Tribunal Supremo el nombramiento de 250 catedráticos y profesores titulares de quince universidades españolas porque estima que no han cumplido con la tasa de reposición de sustituir a uno de cada diez funcionarios. Ya ha habido al menos ocho sentencias contrarias a las instituciones académicas. Ninguno de estos 250 profesores forma parte de la Universidad de León, que como recordó Fanjul, ha cumplido «estrictamente» con la normativa a pesar de que se considera «insostenible» e «ineficaz en la universidad», porque el número de profesores no aumenta ya que «no entra ninguno nuevo, promocionan, por lo que no varía el número de funcionarios».
«Los profesores están estancados y enfadados, porque se les exige la acreditación para que la universidad mejore en los ránking con sus publicaciones, investigaciones o sexenios y no pueden avanzar y se desaniman», explicó el vicerrector José Luis Fanjul, considerando contradictoria la norma.
Los profesores de la Universidad de León tienen una media de edad de 52 años y este año ya se han jubilado cuatro docentes. Está previsto que, como ya se hiciera en 2012 y 2013, se sume la tasa de reposición del 2014 y del 2015 para «evitar que los ayudantes de doctor se vayan a la calle, porque los aspirantes a catedráticos ya cobran como funcionario» y tienen el puesto asegurado, según explicó Fanjul, quien añadió que aunque esto no se acepte siempre, la ULE tiene sus cuentas saneadas.