INSTRUCCIÓN JUDICIAL POR LA MUERTE DE LA PRESIDENTA DE LA DIPUTACIÓN
La jueza del crimen de Carrasco llama de nuevo a declarar al padre de Triana
Pablo Martínez habría tenido que ratificar su declaración anterior
Pablo Martínez, padre de Triana y esposo de Monserrat González, dos de las imputadas por el crimen de Isabel Carrasco
La jueza instructora del crimen de Isabel Carrasco llamó de nuevo a declarar a Pablo Martínez, padre de Triana Martínez y esposo de Montserrat González, las dos principales imputadas en la muerte a tiros en una pasarela peatonal del Bernesga de la presidenta de la Diputación. El que fuera inspector jefe de Astorga llegó de manera discreta al juzgado ayer para responder a las preguntas de la magistrada.
Aunque el caso está bajo secreto de sumario y no han trascendido de momento los motivos por los que se le citó a declarar, Martínez habría tenido que ratificar aspectos por los que ya ha sido preguntado puesto que los abogados del resto de las partes no están citados.
Pablo Martínez trabaja actualmente en la Comisaría de Natahoyo en Gijón. Solicitó que se le trasladase desde Astorga, donde ocupaba la plaza de Inspector Jefe Comisario para retornar al destino desde el que había llegado a la localidad maragata.
El asunto se encuentra a la espera de que la jueza decida si levanta el secreto del sumario o si decide prorrogarlo otro mes más. El próximo jueves se cumple un mes de la muerte violenta de Isabel Carrasco, que falleció asesinada a tiros por Montserrat González, autora confesa de los hechos, con la colaboración de su hija Triana Martínez, que se encontraba a escasa distancia del lugar de los hechos en el momento en que ocurrieron y con la que había planeado la huida. Fueron detenidas por la intervención de un policía nacional jubilado que vio lo ocurrido y avisó a la Policía Local.
Una agente de la Policía Municipal, Raquel Gago, se encuentra en prisión acusada de los mismos delitos que las dos principales imputadas, homicidio, tenencia ilícita de armas y atentado a la autoridad. Gago recibió un bolso de Triana en el que se encontraba el arma homicida, pero sostiene que desconocía que el revólver estuviera en el interior de la bandolera.