Ibán García del Blanco secretario de cultura de la ejecutiva federal del psoe
«Apoyaré la salida que se dé a López, aunque me afecte»
Para entrar en la ejecutiva, donde ayer se estrenó como responsable de Cultura, el leonés Ibán García del Blanco (León, 1977) asume ya que saldrá del Senado como sacrificio para que entre Óscar López.
García del Blanco, en el congreso federal.
—¿Hay que darle la enhorabuena?
—Sí... Así lo entiendo, así que si quiere puede dármela.
—Pues enhorabuena. ¿Cómo surge la idea de que entre en la ejecutiva federal?
—Tuve una llamada alrededor de las 21.00 horas el pasado sábado del secretario de Organización federal, César Luena, para reunirme con él, lo que hice inmediatamente. Entonces, me hizo el ofrecimiento de la secretaría de Cultura, a lo cual dije que sí, porque para mí es una grandísima oportunidad desde el punto de vista político y un reto, porque es un paso adelante en la organización.
—¿Por qué cultura?
—Desconozco la razón por la que se me ofreció, pero pienso que en este caso lo que se me pide y exige es una gestión política del área, sea ésta o cualquier otra, que es lo que llevo haciendo mucho tiempo y lo que voy a hacer. Evidentemente no soy ni un creador, ni un creativo, ni un productor intelectual, aunque tampoco creo que sea el menester de la dirección del partido, pero sí una persona que gestione políticamente el área.
—Pero ¿no le planteó a Luena que quizá hubiera otra área más adecuada?
—Me preguntó que me parecía y le dije que bien, aunque sí es verdad que le comenté que había estado trabajando parlamentariamente y estudiando también cuestiones relacionadas con la energía, y me dijo que lo iba a estudiar, pero que en todo caso si el ofrecimiento era cultura lo aceptaba.
—¿Qué objetivos se marca?
—Lo primero es ponerme al día con el trabajo parlamentario y legislativo, con debates muy interesantes como el del canon digital, sobre el que quiero profundizar; curiosamente es una ley que va a venir ahora al Senado. Creo que también se deben recuperar los contactos que siempre ha temido el partido con el sector de la cultura, el conocimiento y el patrimonio para que volvamos a ser el partido preponderante en esta materia.
—Dice que esa ley va al Senado, pero ¿le va a pillar allí o su renuncia será antes?
—Todavía en ese sentido no se ha tomado ninguna decisión. De lo que sí estoy seguro es de que a comienzos de septiembre probablemente sí seguiré en la cámara.
—¿No le han dicho aún cuando debe renunciar al acta?
—No hemos hablado todavía de ese extremo.
—Pero sí que es la condición para que entrara en la ejecutiva.
—Sé que existe esa posibilidad y, en todo caso, lo desentrañaremos durante estas semanas.
—¿Es una recompensa que no compensa o que sí?
—Creo que son cuestiones diferentes. El Senado para mí ha sido un sueño hecho realidad, puesto que el trabajo institucional es muy diferente al que había hecho hasta este momento y me he permitido trabajar directamente con cuestiones de relevancia territorial en el debate nacional, para dar visibilidad a los problemas de nuestra provincia y nuestra comunidad. Lo que se abre ahora es una etapa más ilusionante aun. Hay pocos sueños mayores para un socialista como yo, que lleva 20 años militando en el partido, que entrar en la dirección nacional. No lo entiendo como un paso atrás, sino todo lo contrario, más allá de que pueda estar en el parlamento o no, que es coyuntural, como así lo entendí desde el principio.
—¿Cómo sale León del congreso?
—Es para sentirse orgulloso del peso político que ha adquirido la delegación de León, que no es de las más numerosas de España; aunque soy de los que piensa que nunca ha que medir en esos términos el peso, puesto que se trata de hacer un grupo de trabajo global sin tener en cuenta el origen de los que lo conocen.
—¿Cómo evalúa la salida de López al Senado, usted mediante? ¿Cree que se ve recompensado por todos los lados que ha llevado, incluido el de Ponferrada, en el que usted fue responsable?
—Hay que hacer un presupuesto: le ha tocado ser secretario de Organización en la peor época del PSOE, orgánicamente, desde que se recuperó la democracia. Si ha tenido una virtud es no ponerse nunca de canto, de lado, frente a los problemas y el desgaste que tiene tomar algunas decisiones y frente también a los errores lógicos que comete cualquier dirección de organización en cualquier circunstancia; hay que valorárselo. Dicho lo cual, sería un grandísimo error si el partido no aprovechara para el futuro su capital político, personal e intelectual. Por eso, lo que va a hacer el partido, no sólo en su caso sino en otros, es tratar de reorganizar su potencialidad de otra forma. La del Senado es una salida que me parece muy plausible, me parece ideal.
—Da por bueno su sacrificio para que López tenga peso en el Senado.
—No creo que haya decisiones que estén tomadas definitivamente. Hay una expectativa por esa vía, pero ya se decidirá durante estas primeras semanas cómo se reestructuran los grupos parlamentarios. No engaño a nadie si digo que tengo una buena amistad y un aprecio por López, por lo que cualquier buena salida que se le dé desde el punto de vista político, compatibilizándolo con el interés del partido, contará con mi apoyo, me afecte personalmente o no.