LOS EFECTOS DE LA CRISIS
Por cada hogar en paro total hay cuatro con pleno empleo, 28 menos que antes de la crisis
Pese al repunte, la recesión deja a casi 30.000 familias con alguno de sus trabajadores en desempleo. La provincia multiplica por seis el número de hogares en los que ningún miembro consigue un contrato
Antes de que la recesión económica se hiciese visible, la provincia contaba con 32 familias donde todos sus miembros en disposición de trabajar tenían un empleo por cada una de aquellas familias en las que pese a haber al menos una persona que quería trabajar no conseguía un contrato. Siete años después la diferencia se ha reducido drásticamente. A mediados de 2014 sólo hay cuatro hogares con todos sus trabajadores en activo por cada familia en la que nadie consigue un empleo. Con una particularidad: mientras el número de hogares con todos sus activos en paro se ha disparado (de manera mucho más acusada en los últimos tres ejercicios, con el agravante del paro de larga duración dificultando la recuperación), la cifra de familias en las que todos los que quieren un empleo lo tienen se ha reducido. Y pese a los síntomas de recuperación del mercado laboral, sigue haciéndolo.
En lo que va de año se ha reducido levemente la dramática escalada de hogares con todos sus trabajadores en paro, pero ha seguido acentuándose el descenso de aquellas familias en las que todos los que quieren trabajar pueden hacerlo.
La situación de estos hogares se agrava además con el sensible descenso que las prestaciones por desempleo están registrando, de manera más acusada en los últimos meses. Una situación que ha llevado al Gobierno a plantear el matenimiento de las ayudas a parados sin recursos.
Con un nivel de cobertura que sigue a la baja y que desciende a velocidad mucho más acelerada de la que lo hace el desempleo, la situación de muchas familias está aún lejos de percibir el anunciado cambio de tendencia.
Lo cierto es que la crisis ha multiplicado por seis en la provincia el número de hogares en los que todos están en paro. El mínimo de familias afectadas (contemplando la perspectiva temporal desde 2002) se registró por última vez a finales de 2007, cuando había 3.200 hogares en esta situación. A finales de 2010 la cifra superaba ya las 10.000 familias leonesas, pero aún quedaba lo peor: la escalada desde entonces llevó a alcanzar el triste récord de 20.100 hogares con todos sus miembros en paro al inicio de 2013. A día de hoy el número ha iniciado una tendencia tímidamente descendente, pero son 18.600 las familias de la provincia en las que nadie es capaz de conseguir un puesto de trabajo. Sólo que con más de siete años de crisis a sus espaldas, sus niveles de resistencia y los de aquellos que les ayudan son cada vez más débiles.
Mínimo histórico
En cambio el número de hogares en los que todos los que quieren trabajar tiene una ocupación sigue registrando durante este año mínimos históricos. Y desde su nivel más alto, que se alcanzó a finales de 2008, ha registrado un descenso de casi el 27%. Son 28.900 hogares menos con todos sus activos trabajando; y sólo en los seis últimos meses ha descendido en 3.000 el número de familias leonesas que disfrutan de pleno empleo. Otro 3,6% menos.
La cota máxima de hogares con todos sus activos trabajando se alcanzó en la provincia a finales de 2008, con 108.800. A día de hoy son 79.900 los hogares en esta situación, la cifra más bajo de toda la serie desde 2002.
Durante este período de tiempo el número de hogares en la provincia se ha incrementado en 16.100, hasta llegar a los 198.500. De ellos hay 200 más que no tienen ninguna persona en activo laboralmente. En esta situación se encuentran 73.500 familias leonesas.
Más activos
En cambio ha crecido con fuerza el número de familias en las que hay alguien en edad y disposición de trabajar. Son 125.000, 14.100 más que al inicio de la década.
Aún así, la distribución de la actividad en los hogares leoneses es un fiel reflejo de la realidad de la provincia respecto al mercado laboral: casi un 40% de las familias dependen de pensiones o subsidios, y ninguno de sus miembros tiene capacidad de trabajar.
Los datos señalan que desde 2007 hay en la provincia casi 11.000 personas menos en edad de trabajar, con una población mayor de 16 años que se eleva a 417.600 personas.
De ellos algo más de la mitad son activos, es decir, trabajan o buscan trabajo. La cifra se ha incrementado en 1.100 personas en este período, hasta las 216.600.
Menos ocupados
Sin embargo el número de personas que realmente trabajan se ha desplomado en 36.900, y la cifra total de ocupados (160.900) es menor que al inicio del siglo en la provincia.
En cambio, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, la cifra de parados ha crecido en estos últimos años en 37.900, hasta alcanzar un récord de 55.700 leoneses que buscan un empleo y no lo encuentran.
De ellos 5.600 nunca han conseguido un contrato de trabajo, una cifra que incrementa en 3.700 los que hace siete años buscaban su primer empleo.
En cambio se ha reducido la cifra de inactivos, en 6.400, con lo que a día de hoy suman 206.600. Prácticamente uno por cada leonés en disposición de trabajar; pero con un dato alarmante: hay 46.000 personas dependientes más que trabajadores ocupados actualmente, según los últimos datos estadísticos. Un difícil equilibrio sobre el que sostener el futuro de la provincia.