Diario de León

PREMIOS

El buen sabor de la herencia

La Federación Española de Hostelería premia al Restaurante El Besugo de León en su categoría de Saga Familiar por un negocio que ya regenta la tercera generación

Imagen de familia de propietarios y trabajadores del restaurante El Besugo

Imagen de familia de propietarios y trabajadores del restaurante El Besugo

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A. CALVO | LEÓN
León

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Todo comenzó con los abuelos, con Fernando Martín Ponce e Irene Fernández Provencio, en 1924. Ahora, 90 años después, sus dos nietos continúan con aquel negocio que empezó siendo una pescadería y que poco a poco fue cogiendo forma de tasca en la calle Azabachería de León. El Besugo es uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad y el saber y el sabor que ha puesto la familia en él, conservando la herencia de abuelos y padres, ha merecido el reconocimiento de la Federación Española de Hostelería, de la que forma parte la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de León, que le ha concedido el premio de Saga Familiar Hostelera.

«Nos ha sorprendido porque hay sitios con más prestigio», destaca Norberto Arribas, quien junto con su primo Fernando Martín continúan con aquel proyecto iniciado por su abuelo. A él va dedicado parte de este reconocimiento y también a sus padres, Anita Martín e Isidro Arribas y Fernando Martín y María Jesús Pereira. Pero los actuales gestores de El Besugo también quieren romper una lanza a favor de la tercera generación, la que dicen que siempre dilapida la herencia que han construido sus predecesores. «Nosotros mantenemos el saber de nuestros abuelos y padres, pero incorporando nuevos platos a la cocina tradicional y leonesa, con un trato muy cercano», apunta Norberto Arribas. En su plantilla, trabajadores con más de 40 años en El Besugo y no menos de una década.

«El sector ahora está muy cambiante, porque gente que se ha quedado sin trabajo y ha abierto bares ha convertido las tapas en una cena y están echando por tierra todo el trabajo del sector», explica Norberto Arribas, quien destaca que el premio es todo un «espaldarazo» para la hostelería.

La próxima semana, El Besugo cambiará su día de cierre, y será el miércoles y el jueves, para que la saga familiar pueda acudir a Toledo, donde recogerán el reconocimiento al trabajo iniciado por los abuelos Fernando e Irene, que llegaron a León desde Segovia «con una mano delante y otra detrás». Ahora, sus descendientes han sabido recoger el testigo y conservar aquel restaurante al que acudían los labriegos de toda la provincia después de vender sus productos en la plaza Mayor. Mientras, por la noche, sus propietarios iban a la estación a coger el pescado que llegaba en el tren Correo de La Coruña. Norberto Arribas y Fernando Martín, que más que primos se consideran hermanos porque se han criado como tal en los pisos que hay encima del restaurante, siguen apostando por una herencia que ya está cercana al siglo de historia.

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