«Nadie cierra para ganar metros, en León se cierra por el frío»
Los vecinos de la Lastra afectados por la orden de demolición de sus terrazas se refugian en la ironía mientras continúa la cuenta atrás iniciada por los envíos de cartas de Urbanismo. «¿Qué metros de edificabilidad gano yo en mi casa por poner una ventanas de aluminio en la terraza? ¿Qué edificabilidad? En León no se cierra para hacer del salón de una mansión, en León se cierra por frío», añaden entre las opiniones vecinales al pliego de descargo de sentido común con el que tratan de frenar la intentona municipal de echar abajo los cerramientos de balconadas o cuartos de tendederos en los edificios de la zona.
«Es bien cierto que se cierra por la climatología, no por ganar metros al piso que se supone que no se ha pagado por ellos», añaden en otra reflexión.
Enseguida salta la escena el agravio del que se sienten víctimas de Urbanismo por la interpretación de la legalidad con sus terrazas y las de otras zonas de la ciudad. «Lo que no puede ser es que lo que no vale para la Lastra sí valga en otras calles y en otras zonas; aquí pagamos IBI como los que más», argumentan frente a los criterios que definen las pautas de la edificabilidad expuestas en las notificaciones del servicio de gestión de obras y urbanismo, adjuntía de restauración de la legalidad. Los envíos de cartas con órdenes de demolición avivan, por último, el poso del malestar vecinal por el trato mermado que, entienden, reciben en servicios de mantenimiento.
«Queremos es que nos traten como a los demás barrios, al menos; esto parece una selva; las zonas peatonales no se sabe donde empiezan; los árboles secos dominan en el entorno bajo una sensación de abandono». Y añaden otra réplica colectiva: «Aluden a la legalidad de la ordenación urbana; por la legalidad de la ley de patrimonio de la Junta tuvieron el barrio aislado con una piedras y ahora con una salida tercermundista», repasan en la lista de agravios, a la que unen desde ahora la acometida de Urbanismo para eliminar el cierre de terrazas, que lanzan la dimensión de los pisos.