TRIBUNALES
El fiscal baja a 20 meses la pena para el líder de la trama de tarjetas falsas
Llegaron a quemar el terminal tras pagar 23 compras falsas en 18 minutos.
El Ministerio Fiscal propuso finalmente una pena de 20 meses de prisión para el salmantino José Arroyo Bernal, al que considera autor probado de un delito de estafa en grado de tentativa, otro de falsificación de moneda y un tercero de falsedad en documento mercantil. Emilio Fernández, fiscal del caso, entiende que era el cabecilla de una red de al menos ocho personas que se dedicaban a clonar tarjetas de crédito con las que trataron de conseguir alrededor de 16.000 euros.
No lograron su propósito porque el sistema de control bancario detectó la forma de actuar de los detenidos. «Llegaron a pasar la tarjeta por el datáfono 23 veces en 18 minutos. En un momento dado, incluso se quemó. Era muy sospechoso que desde junio hasta noviembre no hubieran cobrado ni una sola operación y que de repente llegara ese volumen de ventas en la tienda», explicó el fiscal.
La red operaba con las tarjetas falsas para cargar compras ficticias cuyo importe iba a una cuenta cuyos beneficios se repartían los integrantes del entramado. Arroyo dirigía el grupo desde el Cenro Penitenciario Provincial de Mansilla de las Mulas utilizando un teléfono móvil cuyas conversaciones quedaron registradas por los investigadores. El imputado lo negó permanentemente. Dijo que tampoco conocía a ninguno de los demás integrantes del operativo. Su letrado insistió en que en ninguna de las conversaciones se menciona su nombre, sino simplemente un tal Pepe «que podía ser él o podía ser otra persona».
La sesión de ayer, básicamente compuesta por videoconferencias, sirvió para que los agentes de la Brigada de delitos Tecnológicos ratificaran cómo habían llevado a cabo las escuchas y que no tenían ninguna duda de la autoría de los hechos por parte del acusado. Su defensa insistió en el alegato final en la falta de pruebas concretas. El Ponente dictará sentencia en los próximos días. A criterio del fiscal, concurre la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, puesto que el caso ha tardado en llegar a juicio casi ocho años.