operación púnica
Barazón admite que habló con De Pedro pero «sólo» para potenciar San Isidro
Dice que no firmó contratos con la trama y niega conocer a Granados y a Marjaliza.
El ex presidente se emociona con los periodistas.
Afirma una y otra vez que desconoce por qué está imputado en la operación Púnica y por qué llegó a ser encarcelado durante 43 días. En su regreso a la institución provincial, el ex presidente admitió, sin embargo, haber tenido conversaciones con el denominado conseguidor de la trama, Alejandro de Pedro, al que asegura que conoció a través de la que fuera presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco.
«Ella tenía tratos con él, yo simplemente hablé con De Pedro para ver cómo podíamos mejorar la promoción turística, sobre todo, estábamos trabajando únicamente en planificar y ver cómo desarrollábamos la potencialidad de San Isidro».
Pese a estos contactos, Marcos Martínez remarcó que no se firmó ningún tipo de contrato con la empresa del conseguidor sobre estos aspectos y que «los contratos con Madiva son de 2010, no tengo nada que ver».
También negó, las afirmaciones del auto del juez Velasco en las que le atribuía formar parte de empresas, como propietario, que se beneficiaron de contratos con el Palacio de los Guzmanes. «Nunca en mi vida he tenido una empresa y jamás he estado metido en una trama, esos señores que la encabezan (Granados y Marjaliza) no los he visto en vida, nunca he hablado con ellos».
En las conversaciones con el llamado conseguidor, Martínez Barazón, según confesó ayer, hablaron de cómo potenciar más el turismo de la provincia. «A mí me parece que el tema turístico nunca se había tratado adecuadamente desde la Diputación y el consorcio, que no habíamos sabido transmitir todo lo que tiene esta provincia al resto de España y al extranjero».
En esta línea, el ex presidente puso en contacto a Alejandro de Pedro con el diputado de Turismo, Miguel Ángel del Egido, «para que evaluaran juntos qué se estaba haciendo y cómo se hacía». En el tema de San Isidro, incluido en las conversaciones como tema principal, Marcos Martínez explicó: «Siempre luché por convertirla en una estación de nivel en España, que pudiera competir con los Pirineos; estábamos hablando de planificar y ver cómo desarrollarla, únicamente en eso estábamos trabajando».
En su vuelta al Palacio de los Guzmanes, siete semanas después de ser detenido por la UCO, Martínez Barazón recibió la bienvenida discreta de los que fueron compañeros del equipo de gobierno, que impidieron a toda costa cualquier documento gráfico que pudiera comprometerles. Fue a su llegada a las dos comisiones informativas a las que ayer asistió y con las que estrenó su condición de diputado no adscrito.
Más efusivo y público fue su encuentro con los diputados de la oposición. Durante la mañana recibió también numerosos saludos de funcionarios de la casa e, incluso, a media mañana compartió café con dos diputados del PP y algún miembro de la oposición.
Antes y durante toda la jornada se dedicó, fundamentalmente, a atender a los innumerables medios de comunicación que acudieron para narrar su vuelta a la Diputación. Por la tarde, regresó a Lorenzana donde fue recibido otra vez con entusiasmo por muchos vecinos y realizó varios reportajes para televisiones nacionales.
En sus declaraciones a los medios por la mañana en la institución provincial, el ex presidente lamentó que su imputación en la operación Púnica haya «destrozado» su vida política y calificó su estancia en la cárcel de «absurda y surrealista».
Volvió a cargar contra los dirigentes autonómicos y provinciales de su ex partido, el PP, y dijo que «desde el minuto cero me han tratado como un delincuente, corrupto y ladrón; me han tratado vilmente, con ellos estoy profundamente decepcionado».
En otro de los aspectos subrayados por el juez Velasco en el auto que le envió a la cárcel, la afirmación de que había negociado contratos a cambio de influencias para «perpetuarse» en el cargo, Barazón remarcó: «Eso es absolutamente falso, yo era presidente de la Diputación, no necesitaba a Alejando de Pedro ni a nadie para hablar con gente del PP. Además en mi última foto aparecí con Cospedal y también tenía imágenes con Rajoy».
Aprovechó también para aclarar que no fue el PP quien le expulsó. «Me di de baja cinco minutos antes de que lo hicieran».