Antibióticos busca recuperar el pulso de mano de Black Toro
El fondo de inversión destina 45 millones a volver a poner en marcha la química.
Las instalaciones de Antibióticos se preparan para volver a la producción.
Casi dos años de paralización y una plantilla de 250 personas y sus familias al límite de sus posibilidades, después de cinco expedientes de regulación de empleo y con el paro agotado. La pugna de los antiguos propietarios por mantener el control de una industria histórica en León, en situación de concurso de acreedores; y el pulso entre dos grandes grupos por hacerse con la ilusión de recuperar la gran planta química. Ha sido el ajetreado panorama de Antibióticos en los últimos meses, capítulo tras capítulo de un largo proceso de degradación, abandono y expectativas defraudadas que se prolonga ya durante demasiados años.
Finalmente el grupo del leonés Gerardo Gutiérrez, Gadea, y el fondo de inversión Black Toro Capital ultimaron el pulso por hacerse con las agónicas instalaciones de la que fue emblema industrial e investigador leonés. El juez inclinó finalmente la balanza a favor del fondo de inversión, que en noviembre formalizó la compra de Antibióticos. Su estrategia pasa por una inversión total de 45 millones de euros en poner en marcha las instalaciones, y recuperar la producción a partir de mediados de este año, Comenzarán por los estériles, para los que ya tienen pedidos y que prevén duplicar a corto plazo; mientras que después se acometerá la elaboración de semisintéticos y a partir de 2016 recuperar la fermentación de penicilina.
Reducción de plantilla
Para llegar a este reinicio de la actividad Black Toro ha llevado a cabo un proceso de recorte tanto de plantilla como de sueldos. El compromiso firmado con la autoridad concursal pasa por asumir a 170 de los 250 trabajadores que mantenía Antibióticos. De ellos 120 volvieron a sus puestos en la fábrica, mientras que otros 50 permanecen afectados por un expediente de suspensión de empleo que será rotatorio para la plantilla. Además, todos los trabajadores han visto reducido su salario, un 20% en el caso de ganar menos de 30.000 euros y un 25% para el resto.
Los otros 78 trabajadores han sido despedidos, aunque el compromiso es contratar a 80 trabajadores en un plazo de tres años, a medida que la producción se vaya normalizando.
Mientras tanto, todos los trabajadores de Antibióticos han puesto en marcha un fondo solidario para ayudar con parte de su sueldo a las familias que se vean afectadas por el ERE rotatorio, y que ya no tienen derecho a la prestación por paro.
La apuesta de Black Toro es la esperanza de recuperar la actividad y el mercado de la histórica industria química leonesa. Su presidente, Rafael Beaus, confía en recuperar el 7% de la producción mundial de penicilinas que llegó a ostentar Antibióticos.