EDUCACIÓN
Estudiantes poco nocturnos
La biblioteca central de la Universidad está abierta 24 horas durante los exámenes, aunque el movimiento a partir de la medianoche cae hasta la decena de usuarios

La biblioteca del campus no es un lugar frecuentado en exámenes durante la noche, como reflejan las cifras
Una de las exigencias de los universitarios es que, durante la época de exámenes, la Biblioteca San Isidoro del Campus de Vegazana permanezca abierta las 24 horas del día. Sin embargo, tan sólo unas decenas de estudiantes, e incluso menos en las horas de madrugada, son los que aprovechan este intenso horario. Las horas de más afluencia son por la tarde, cuando en la franja de las tres llegan a las salas de estudio 330 estudiantes, según se registró en el control de acceso del pasado mes de enero. Sobre las 9.00 horas cerca de 250 alumnos empiezan la jornada de estudios y el movimiento continúa fluctuando durante toda la día, con entradas y salidas.
Durante el pasado mes de enero utilizaron las instalaciones de la Biblioteca de San Isidoro 73.650 estudiantes, en plena época de exámenes. Las franjas horarias que registran más salidas de estudiantes son las 13.00 horas y las 20.00 horas, aunque hasta la medianoche los jóvenes continúan cerrando sus libros tras intensas jornadas de estudio. A las dos y a las tres de la mañana suelen darse abandono de los estudiantes que quedan, y las salas permanecen prácticamente vacías.
«Sobre las cinco o las seis, muchos aprovechan para hacer un descanso», explica Rosario Sánchez García, desde la Unidad de Atención al Usuario de la Biblioteca. Durante las tardes la central tiene más demanda, ya que por las mañanas las bibliotecas de los centros permanecen abiertas en el mismo horario.
Uno de los servicios que más demandan los estudiantes son las cuatro aulas que están habilitadas para el trabajo de grupos, dos para equipos de ocho y otras dos para grupos de diez personas. Con el plan Bolonia los alumnos han tenido que cambiar su forma de estudio y en estos espacios pueden reunirse durante dos horas, renovables si no hay lista de espera, y aprovechar las pizarras y los ordenadores que pueden alquilar, además de la conexión a internet. Asimismo, los investigadores que carezcan de un despacho, ya sean de la Universidad de León o estén de paso, pueden aprovechar alguno de los cuarenta despachos que se reservan por mensualidades.
«La biblioteca no cierra el acceso a nadie, porque es una institución pública, pero en caso de que haya problemas de plazas se solicita el carné a los estudiantes», matiza Sánchez García, aunque este año no se ha dado ninguna circunstancia por este motivo. Entre los servicios de la biblioteca, libros, consulta, bases de datos y fondos bibliográficos, además del alquiler de ordenadores.