TRIBUNALES
La Audiencia condena a siete años de prisión por abusos sexuales continuados a una menor
El acusado tiene antecedentes policiales por otro caso que no pudo ser probado
Le dijo que la quería y que la cuidaba como una hija. Pero el hombre le forzó a mantener relaciones sexuales con penetración vaginal en al menos dos ocasiones y sobó su cuerpo y sus genitales mientras dormía en la misma habitación que sus hijas. Era conocido y el año 2013, cuando sucedieron los hechos, forjó una relación de amistad entre las dos familias. La niña tenía 14 y el hombre 46.
Jesús Ferreira Fernández ha sido condenado por la Audiencia Provincial de León a siete años y un día de prisión y a cinco años de libertad vigilada después de cumplir la pena privativa de libertad como autor de un delito continuado de abusos sexuales con acceso carnal y a una orden de alejamiento y de prohibición de comunicarse con la menor víctima de sus deseos sexuales durante diez años.
Según los hechos probados en la sentencia, el hombre «era consciente del ascendiente que, como amigo de sus padres» tenía sobre la menor. «En alguna ocasión le manifestó que la consideraba y la defendía como a una hija» y le llegó a prometer obsequios si conseguía buenos rendimientos académicos, «de la misma manera que conocía la predilección que sus hijas sentían» por la joven.
La diferencia de edad que separaba al agresor de la niña, de 32 años, es otro factor reseñado por el tribunal. «El acusado concibió la idea de servirse de tales circunstancias con el objeto de satisfacer sus apetencias sexuales». Utilizaba el pretexto de darle dinero para comprar golosinas a sus hijas para que la chica fuera a su casa cuando estaba solo.
La joven declaró que «no supo cómo parar la relación» porque «tenía miedo de que todos se enteraran». Nunca dijo nada hasta que su hermana le cogió el teléfono, descubrió los Whats App de «elevado contenido erótico» que se habían cruzado y se lo contó a sus padres que inmediatamente denunciaron el caso en la Comisaría de León. Los informes forenses detectaron dos desgarros de himen cicatrizados.
La menor confesó en el juicio oral que había contestado a los mensajes «con fastidio, solo porque así se lo pedía el acusado y también por ver si de ese modo se liberaba de la persecución» del hombre. La sentencia considera que el testimonio de la víctima, única prueba de cargo, merece credibilidad por su persistencia en la incriminación sin ambigüedades ni contradicciones en el relato de los hechos ante las diversas personas que tuvo que declarar, desde los médicos de Urgencias a los que confesó haber sido objeto de penetración vaginal en dos o tres ocasiones por parte de un amigo de su familia, hasta el instructor, el médico forense.
Asimismo, no observa un ánimo de venganza o resentimiento por parte de la víctima que contamine su testimonio. Lo que no ha considerado acreditado el tribunal es que el hombre llegara a darle una bofetada en una de las ocasiones que se negó a mantener las relaciones sexuales.
La sentencia se aparta de las calificaciones de la acusación particular, ejercida por la asociación Adavas, y del fiscal, que lo consideraban un delito de agresión sexual y pedían diez años de prisión para el acusado. El hombre tiene antecedentes policiales por otro caso que no pudo ser probado en el que actuaba con el mismo modus operandi. Cabe recurso ante el Tribunal Supremo.
León
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Miguel Ángel Zamora