Diario de León

El único campamento de Europa para trasplantados de riñón trae a León a 35 niños

Los menores, con edades entre los 8 y los 16 años, comparten experiencias y reciben atención médica durante su estancia.

Los niños y las niñas que participan en este campamento visitaron ayer León.

Los niños y las niñas que participan en este campamento visitaron ayer León.

Publicado por
carmen tapia | león
León

Creado:

Actualizado:

«No puedo beber ni coca cola ni vino, pero qué más da. Ningún niño debería beber eso». Óscar Martín lo tiene claro. Es de Carbonero, Segovia. Tiene 9 años. Los mismos que Mauro Pascual, que vive en Madrid. «Yo no puedo comer chocolate. No sé si me gusta, nunca lo he probado. Tampoco puedo probar el jamón serrano ni el chorizo». Óscar y Mauro son los más pequeños del campamento que la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha de las Enfermedades del Riñón (Alcer) ha desplazado por primera vez a León. Una experiencia que comparten 35 menores en el único campamento europeo para niños y niñas con enfermedades renales. El 95% están trasplantados y dos de ellos necesitan someterse a diálisis.

Los menores conviven acompañados de monitores y personal de enfermería especializado. Un trabajo de preparación de cuatro meses que cuenta con la colaboración de los servicios sanitarios de León. Los instructores están especializados en el manejo de la enfermedad renal infantil.

La mejor forma de comprender y aprender a vivir con la enfermedad es compartiendo experiencias con otras personas. Las familias de estos menores optan por este campamento por la tranquilidad de saber que están atendidos por personal especializado y por la experiencia de aumentar el conocimiento de sus cuerpos.

Llegaron a Aviados, en Valdepiélago, el día 23 y permanecerán allí hasta el día 30, en una casa rural, con comida expresamente preparada para sus necesidades.

«Es la primera vez que venimos a León pero esta experiencia ya la hemos repetido en otras provincias. En el campamento enseñamos a los menores a convivir con la enfermedad, explica el coordinador del programa Crecer, Julio Bogeat. Es la única oportunidad que tienen para compartir experiencias lejos de la vigilancia de sus padres. El éxito de este campamento ha llegado a oídos de otras asociaciones europeas. A León han llegado profesionales de Polonia, Irlanda, Holanda y Portugal. La idea es trasladar a sus países esta convivencia.

Para los niños y niñas es una oportunidad de disfrutar en común del actividades y del aire libre. Ayer se desplazaron a León para conocer la ciudad. La primera parada fue la Catedral.

«Este es el tercer año que vengo al campamento. Me trasplantaron un riñón en diciembre de 2011. Lo único que me dicen los médicos es que no me de golpes en la cicatriz. Los monitores se ocupan de darme la medicación que necesito aunque yo también estoy pendiente». Lucas Juez tiene 14 años y vive en Madrid. «Me han dicho que no puedo fumar ni beber, pero no tenía pensado hacerlo de cualquier manera».

Manualidades, talleres, actividades al aire libre y juegos educativos sobre la enfermedad renal según la fase en la que se encuentre cada uno de ellos.

Algunos menores esperan su momento para el trasplante. En la excursión de ayer faltaban dos niños. Estaban en el Hospital sometiéndose a las sesiones de diálisis habituales. Uno tres días a la semana y otro cinco. La mitad de su vida a la espera de que llegue el trasplante.

Gabi Luill tiene 17 años. Es uno de los veteranos. Se desplaza en silla de ruedas. «Es una experiencia agradable de convivencia. Lo que tenemos que hacer es tener un buen comportamiento, participación y levantarnos siempre con humor y disfrutar de la excursión. Me hicieron un trasplante en 2005. Estoy muy bien. Tengo que tomar medicación tres veces al día y me desplazo en silla de ruedas sólo para la excursión porque habitualmente puedo andar con muletas, pero no voy tan rápido».

«Me gusta León porque hay mucho campo. Mis padres me dejan venir porque lo pasamos bien y nos controlan la medicación y la alimentación». León es para Rubén Hontilvilla, un santanderino de 15 años, su séptima salida. «Juego y corro como todo el mundo. Lo único es la medicación».

A las chicas como Aroa, Cecilia, Alicia, Sandra, Carme y Selena les gusta la convivencia. «YO vengo por ver a ésta», dice una de ellas señalando a su compañera. Todas están trasplantadas. Pero tienen un pero. «Aquí no hay piscina. En el País Vasco hace más frío y si tenemos piscina». También hay bromas sobre los chicos.

tracking