OPINIÓN
Hoy viene López
Y entonces cuadran los fotógrafos todas sus agendas imposibles y lo reciben con veneración terrenal. José Manuel López es un fotógrafo que está en el bando de la vida
PACHO RODRÍGUEZ
Me gustan los fotógrafos porque cuando vas a la noticia, ellos ya están allí. Porque, aunque has de saber que son una tribu en la que nunca entrarás del todo, siempre te acogerán bien. Te ayudarán. Te dejarán estar. Me gustan porque utilizan el humor y el escepticismo como armas para su lenguaje. Porque están tan orgullosos de su trabajo como el que hace el de al lado. Como pasan horas en la calle están un poco asilvestrados, eso sí. Y como no caminan, sólo corren, a veces escuchan a medias y convierten un malentendido en un ejercicio de defensa propia. Pero todo eso es bueno porque llegan a la redacción batiendo sus propios récords. Me gustan los fotógrafos porque si los piropeas, rápidamente ellos te rebajan las expectativas: «Ni santos ni demonios. Mira, ese que está ahí es un gilipollas», me dijo uno un día. Me gustan los fotógrafos porque cada uno de ellos siempre tendrá la mejor fotografía. Me gustan porque se quieren y se respetan. A codazos. Entre ellos, si hace falta. «Hoy viene López», se les oye decir un día. Y entonces cuadran todas sus agendas imposibles y lo reciben con veneración terrenal. José Manuel López es un fotógrafo que está en el bando de la vida.