Nada como la comida de mamá
Situado en la plaza Mayor, el restaurante Mamá Tere presenta una decoración exquisita y una oferta gastronómica basada en sorprendentes tapas
Mamá Tere abre todos los días de doce de la mañana a una de la noche.
Si hay algo que iguale a todos los estudiantes del mundo, sean de universidad pública o privada, de erasmus, séneca o simplemente exhiliados, no es otra cosa que el amor por los tupper cargados de comida materna. Por eso mismo, si un restaurante —gastrobar en este caso— posee aquella palabra que suele incluso ser la primera que digamos, todo irá bien. Por eso mismo, Mamá Tere (situado en la plaza Mayor, 28) inspira esa confianza en su buen sabor.
Nacido el 15 de septiembre del año pasado, con el concepto de gastrobar que Alex define como «un plan de picoteo, raciones para gente joven y una carta ideada para que se comparta, con un precio medio de entre 15 y 20 euros», el restaurante Mamá Tere, supone un homenaje a la madre de Manuel Cuadrado, fundador del grupo Glam.
La decoración es uno de los puntos fuertes de este restaurante con un estilo «art deco» presente en las dos plantas que lo conforman. De este modo, en la parte superior se puede encontrar una barra apta para aquellos que deseen probar las tapas del local y almorzar de forma más rápida, mientras que si un grupo quiere realizar una comida o cena más amplia, deberá dirigirse a la parte inferior.
Pero aún más llamativa es la oferta culinaria, donde es imposible pasar por alto su tapa estrella: «un stick de pollo y mango con salsa agripicante», degustada por un público cada vez más fiel cuya media de edad se encuentra entre los 30 y 35 años, «un público joven al que le gusta comer bien».
Abierto todos los días de 12.00 a 01.00, el gastrobar Mamá Tere te hará sentirte como en casa en el pleno corazón de León.
Miriam Badiola