Más de 1.300 leoneses tienen hecho su testamento vital para morir sin sufrir

El 64% de los documentos registrados en la provincia los firman las mujeres.

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carmen tapia | león
León

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«Que no prolonguen mi vida por medios artificiales», «rechazo recibir medicación o tratamientos complementarios extraordinarios y la realización de procedimienos diagnósticos adicionales», «que se me suministren los fármacos necesarios para paliar al máximo mi malestar, sufrimiento psíquico y dolor físico causado por la enfermedad», «que se me aplique la sedación para evitarme el sufrimiento en la agonía», «que si en el momento de aplicar estas instrucciones la legislación regula el derecho a morir con dignidad mediante eutanasia activa, es mi voluntad morir de forma rápida e indolora, de conformidad con la regulación que se establezca al efecto», «que, si algún profesional responsable de mi asistencia se declarase objetor de conciencia con respecto a alguna de estas instrucciones, sea sustituido por otro, garantizando así mi derecho a que se cumplan», «en cuanto al destino de mi cuerpo, deseo ser incinerada».

Esta es parte de la lista de voluntades previas que acaba de registrar Rosa Giménez, una leonesa de 62 años, Rosa es una de las 1.301 personas de León que han registrado su documento de Instrucciones Previas sobre cuidados y tratamiento de salud al final de la vida para no sufrir, lo que se conoce como Testamento Vital. Tras el incremento de los primeros años, el número de personas que firman sus últimas voluntades ha caído un 16,2%. El presidente del Comité de Bioética de Castilla y León, Antonio Blanco Mercadé, justifica el descenso. «Al principio la gente se apunta más, pero es normal que se estabilice», asegura. «Los médicos tienen que consultar el registro a través de un sistema informático para saber si el paciente tiene escritas sus últimas voluntades».

Rosa lo tiene claro. El fallecimiento reciente de dos familiares le ha animado a redactar sus últimas voluntades. «No quiero vivir como un vegetal y no deseo que mi familia tenga la presión de decidir sobre mis cuidados».

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