Un centenar de investigadores presentan 58 proyectos en las jornadas de ciberseguridad
La seguridad industrial y la innovación en educación centran los debates del encuentro.
Las jornadas se celebrarán el próximo año en Granada.
Un centenar de investigadores en materia de ciberseguridad clausuraron ayer las primeras jornadas nacionales de investigación en la materia, que organizadas por la Universidad de León de la mano del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) y el Instituto de Ciencias Aplicadas a la Ciberseguridad. En total se presentaron 58 trabajos de los grupos de investigación y las universidades relacionadas con la materia, según explica Raúl Riesco, gerente de I+D+i del Incibe. «Se ha aceptado un 85% de los trabajos, todos con un altísimo nivel, que permiten colocar este encuentro nacional como referente puntero de la investigación en ciberseguridad».
Una de las novedades de las jornadas celebradas en León respecto a este tipo de congresos, «además del hecho de enfocarse específicamente a la ciberseguridad, ha sido la creación de un espacio de contacto directo con la industria del sector, que se ha encargado de aportar retos y experiencias. Se trata de sincronizar los avances y aportar ideas empresariales a la investigación y el desarrollo», señala Riesco.
Entre las principales preocupaciones del sector empresarial destaca la evidencia de las debilidades que plantea el entorno industrial, que en las auditorías de seguridad que se realizan muestra que no se realizan las mejores prácticas posibles en las redes, lo que supone un peligro para la información de las empresas. «Muchas de ellas tienen sistemas primitivos, aunque no se observa una gran diferencia con otros países. Sin embargo, los sistemas de control necesitan ser mejorados, y ese es uno de los encargos que ha transmitido el sector empresarial».
Además, el gerente de I+D+i del Incibe destaca como importante aportación de estas primeras jornadas nacionales de ciberseguridad la innovación en materia de educación en la materia. «Se han realizado propuestas en la forma de impartir las clases, algunas desde el punto de vista técnico, que pueden ser aplicados a otros tipo de contenidos y laboratorios; y otras específicas para la formación en materia de ciberseguridad».
Un campo en el que la docencia «tiene mucho que hacer, ya que la demanda de empleos especializados crece más del 10% anualmente, y seguirá así en los próximos años».
Riesco hace hincapié en que «frente a la idea de que mucho del talento nacional en ciberseguridad se ha ido fuera a trabajar, estas jornadas han puesto en evidencia que hay un montón de talento aún en España, muy aprovechable. Y esa será la base de nuestra industria en un sector cada vez más importante».
Las jornadas han demostrado que «existe un nivel muy alto, que nos ha sorprendido a todos».