Diario de León

SUCESOS

Los análisis al cadáver de Gina Rabia revelan que murió ahogada pero la policía analiza los 'pequeños' golpes que tenía

La Policía Nacional mantiene la investigación abierta ante lo extraño del suceso

Trabajadores del Instituto de Medicina Legal se llevan el cadáver

Trabajadores del Instituto de Medicina Legal se llevan el cadáver

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Á. CABALLERO | M.Á. ZAMORA | LEÓN
León

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El cadáver de Gina Rabia Belghaouar presentaba signos de «asfixia por ingestión de fluido líquido» y a tenor de los últimos resultados se sospecha que pudiera tratarse de agua aunque para confirmar ese extremo se necesitará que se completen los análisis del Instituto Nacional de Toxicología, según pudo conocer ayer este periódico.

La investigación, no obstante, sigue abierta y se mantienen las pesquisas entre los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de León, que tratan de cerrar el puzzle de un caso que les sigue llamando la atención por lo sorprendente de algunos de los hallazgos llevados a cabo.

Por de pronto, se ha indagado en el círculo de familiares y amigos que rodeaban a la víctima. de los interrogatorios se deduce que no había motivo para que nadie quisiera acabar con su vida. La conclusión se extrae de las manifestaciones prestadas ante los agentes por los allegados de la fallecida y del dibujo de su sistema de vida que se ha podido realizar con estas aseveraciones.

Hipótesis

Respecto a diferentes contusiones que podía presentar el cadáver y cuya trascendencia no ha terminado de acotarse en toda su extensión, por el momento los estudios realizados tratan de admitir todas las hipótesis para no dejar cabos sueltos. No hay confirmación oficial de las causas por las que en el cadáver había diferentes señales de pequeños golpes que, en cualquier caso, no dan la sensación de ser suficientemente fuertes como para causar la muerte a la víctima.

La investigación centra sus esfuerzos en conseguir pruebas que demuestren la tesis con la que se trabaja de forma principal, la de la muerte voluntaria. Pero no descartan que se pudiera producir otra posibilidad, por lo que siguen indagando en los detalles que rodean a esta sorprendente historia.

El cadáver de Gina Rabia Belghaouar apareció flotando en las aguas del río Bernesga la mañana del 9 de octubre. Un viandante encontró el cuerpo flotando junto a la orilla, kilómetros más abajo de la zona en la que residía la víctima habitualmente, localizada en una calle perpendicular al Paseo de Salamanca a la altura del barrio de Pinilla.

Inmediatamente se movilizaron efectivos de la Policía Local y del Cuerpo Nacional de Policía, que iniciaron la investigación para determinar los hechos.

La aparición de un tatuaje en uno de sus brazos permitió su identificación. Se trataba de una mujer que había cumplido 49 años el 8 de junio pasado y que procedía de la localidad francesa de Lille, aunque su origen era magrebí.

Fueron interrogados la pareja de la persona que convivía con la fallecida, sus amigos y vecinos más cercanos y se elaboró un perfil para conocer los últimos pasos que había dado la víctima. Y así se supo que había sido objeto de una denuncia el 22 de septiembre pasado por maltrato a un animal en la vía pública. Este testimonio la acusaba de haber matado a su perrita, circunstancia que se corroboró con los datos del servicio de veterinaria que únicamente pudo certificar la muerte del animal. «Últimamente hacía cosas un poco raras», declaró ante la policía uno de los vecinos.

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