INVERSIONES EN LEÓN
Syva producirá a partir de julio en Armunia penicilínicos para multinacionales del sector
El laboratorio concluye la construcción de la nueva planta, con una inversión de ocho millones de euros. La instalación impulsa en una primera fase un 30% la producción propia y también para terceros
Luis Bascuñán con Agustín Pisabarro, director de Producción de Syva
maría j. muñiz | león
Los emblemáticos Laboratorios Syva ultiman un paso más en su proceso de crecimiento y adaptación a las crecientes exigencias de la producción farmacológica a nivel internacional. Después de dos años de obras y una inversión de más de 8 millones de euros, la parcela del Parque Tecnológico de León (del que ocupa casi un 19%) luce ya la planta de penicilínicos, que se une a la gran instalación de los inmunológicos, inaugurada en 2008 y que, con los almacenes, supuso una inversión de 24 millones de euros. Son las dos primeras piezas del «puzzle» que en los próximos años, aunque sin fecha fijada, verá crecer también el edificio que acoja las oficinas y servicios administrativos, y la planta de producción de no penicilínicos. De momento estos se quedan en las instalaciones históricas de Párroco Pablo Díez, que hace tiempo se quedaron pequeñas para las necesidades, pero también para las aspiraciones de la empresa líder en León en farmacología veterinaria. Con las inversiones realizadas en su sede primera, los terrenos y las obras en el Parque Tecnológico, la compañía suma en las últimas décadas una inversión que ronda ya los 50 millones de euros.
Syva exporta hoy a más de 70 países, y destina ya un 40% de su producción a los mercados exteriores. Ocupa el décimo puesto en el ranking nacional de industria biofarmacéutica animal, en un escenario marcado por un fuerte proceso de concentración, que lleva a competir cada vez más con gigantes empresariales e investigadores. En este entorno la histórica empresa mantiene su vocación leonesa y reafirma su apuesta por invertir e investigar en León. En 2015 facturó 42 millones de euros, con un crecimiento del 14% sobre los resultados del ejercicio anterior. Para este año prevé un incremento de las ventas del 8%.
El futuro
Syva tiene ya firmados algunos convenios, y ultima nuevos contactos, tanto con laboratorios nacionales como con multinacionales del sector. Su nueva planta, de 2.500 metros cuadrados y diseño y equipamiento puntero, incrementará en un primer momento su producción de derivados de las penicilinas en un 30%, pero está preparada sobre todo para crecer. Ahora espera la autorización de las normas GMP (Good Manufacturing Practices), las normas internacionales de calidad para los medicamentos; y en una siguiente fase la aprobación de la FDA para exportar a Estados Unidos.
Se trata de competir en un mercado internacional cada vez más exigente, según explica el director general, Luis Bascuñán. «Las legislaciones de la UE y de EE UU están armonizándose, y la norteamericana es más restrictiva. En Europa hasta ahora puedes compaginar por campañas en una nave de producción productos penicilínicos y no penicilínicos, pero tarde o temprano los procesos deberán hacerse en plantas separadas. Por eso nos hemos anticipado, lo que nos prepara no sólo para la llegada de una legislación más restrictiva sino para atender las exigencias de los clientes a los que nos dirigimos».
Bascuñán destaca que España es un «mercado fuerte para el sector, el cuarto de la UE y el séptimo a nivel mundial. Pero el futuro está fuera. Y estas inversiones sólo se amortizan si fabricas para otras multinacionales». Una inversión que, insiste, realiza por sus propios medios, con la reinversión constante de sus recursos.
La nueva planta de penicilínicos comenzará a fabricar en julio, y realiza «todas las fórmulas galénicas con los principios activos, desde pomadas a inyectables, polvos, líquidos,... En España somos los primeros en esta línea de producción desde hace mucho, y tenemos base para crecer». Lo harán no sólo en la producción propia, sino en la fabricación para terceros. «Este es un sector muy especializado, en el que no todo el mundo invierte. Las grandes compañías se centran en el I+D, y subcontratan parte de la producción. Es lo que ofrecemos, y son los contratos que estamos firmando». Para acceder a este mercado, señala Bascuñán, «hay que cumplir todas las exigencias de un control exquisito. Nosotros tenemos las instalaciones que nos permiten evitar todo tipo de problemas de contaminación o resistencias derivadas de la fabricación, que está totalmente controlada y con absoluta trazabilidad. Y eso da confianza».
La adaptación a las exigencias del futuro en la elaboración de penicilínicos «supone un importante crecimiento orgánico, pero sobre todo una apuesta por la producción para otros». Mientras, Syva mantiene sus inversiones y sobre todo la investigación en el desarrollo de nuevos productos biológicos. «La prevención es el futuro. De hecho ya hay países en el Norte de Europa que fomentan la prevención y gravan los tratamientos de enfermedades. Ahí tenemos grandes posibilidades de crecer, también con nuestra producción pero con la fabricación para terceros».