CRIMEN DE ISABEL CARRASCO. De frente y de perfil
La balanza de la justicia en vivo y en directo
Numerosas y variopintas personas, desde un parado a un magistrado, han seguido el juicio en la sala a lo largo de los 15 días de vista oral en una experiencia que califican de «única» y «emocionante».
Eran las primeras en llegar y las últimas en entrar. Las personas que siguieron en directo el juicio por el asesinato de Isabel Carrasco han vivido una experiencia apasionante en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de León. Su presencia completa el cuadro de la Justicia tal y como se imparte en España.
Ocupan la mitad de la sala en unos incómodos bancos de madera que bien podrían ser los de cualquier iglesia. El nivel del suelo de la bancada del público es algo inferior al del tribunal, que se asienta sobre una tarima. Son los testigos silenciosos de la balanza de la justicia.
Cada mañana, antes de las ocho, hacían cola para conseguir su acreditación. Pasaban el arco de seguridad y esperaban en la planta baja, detrás de una cinta, a que las partes, los invitados, la familia de las acusadas y la prensa accedieran. Luego subían las majestuosas escaleras del palacio y entraban a la voz de «Audiencia pública» de la agente judicial.
Un ritual que repitió Valentín García, vecino de Armellada, durante 14 de las 16 sesiones públicas. No se perdió ni las instrucciones al jurado. Probó el primer día y se enganchó hasta el final, con un pequeño paréntesis. Valentín hizo un ‘Fermín’. El día que el abogado de Raquel Gago desapareció misteriosamente aprovechó para ir a Barcelona a ver a su hermano. Le recibieron casi como un ‘héroe’ porque le vieron unos segundos en las imágenes de televisión: «Estás allí en primera línea, me decían», comenta. Ayer tuvo su minuto de gloria.
A tener en cuenta
Conoce a Montserrat González, la autora confesa del crimen, porque tiene familia en Carrizo y al enterarse por un familiar policía que las sesiones eran abiertas a la gente de a pie se decidió. «Estoy en paro, cobrando la ayuda familiar», explica. El de la presidenta de la Diputación, no fue un crimen perfecto, pero para Valentín «ha sido un juicio perfecto». Una experiencia «única y emocionante», apostilla. «Ver el juicio de un asesinato» en directo no tiene precio.
Le impresionó la autopsia, «esa noche no puede dormir», admite. De los episodios vividos en el escenario del tribunal popular destaca el testimonio del policía jubilado, «parece que mintió», apunta un poco sobrecogido.
Fermín Guerrero es su abogado favorito. «Por la forma de hablar y porque me parece una bella persona», explica. Coincidieron en la hora del café y le deseó suerte: «Ánimo, está complicado pero no pierdas la esperanza». «Raquel es inocente», pontifica sin dudar. Tampoco duda de la culpabilidad de sus vecinas de Carrizo. «Un asesinato es un asesinato, aunque todo el mundo odiara a Isabel Carrasco», recalca. «Está metida por lo menos de encubridora», apunta una voz anónima sobre Raquel ¿Coincidirá el jurado con Valentín?
El público tiene su ‘veredicto’ y un termómetro sobre el interés de la jornada. No se explica de otra manera la afluencia en los días de mayor expectación. Si las primeras sesiones, con las declaraciones de las acusadas, fueron seguidas de modo especial por estudiantes del máster de la Abogacía, al paso de los días la diversidad del pueblo espectador aumentaba.
Policías locales y nacionales de paisano siguieron con mucha atención las declaraciones de sus compañeros y no se perdieron la traca final del juicio, con las conclusiones de las partes y el espectacular alegato de Raquel Gago. Incluso el magistrado de la Audiencia Teodoro González Sandoval no quiso perderse las exposiciones de las defensas de Triana y Montserrat y Raquel la última tarde del juicio.
El día de la autopsia acudió una estudiante de Bachillerato con su madre para sopesar su próxima elección universitaria. En la jornada en que se expusieron las pruebas periciales psiquiátricas y forenses llamaron la atención las numerosas mujeres de mediana edad que siguieron la vista.
Dos criminólogos y una antropóloga han observado de cerca el curso de los acontecimientos para su aprendizaje e investigaciones. El juicio ha sido una lección de justicia a la española con algún guiño a las películas americanas como los tres minutos de silencio del abogado García Ortiz para intentar convencer al jurado de ‘su’ hora del asesinato y así exculpar a Triana o el arrebato de Beatriz Real, la dueña de la tienda de manualidades a la que Raquel no volvió el día de autos, gritando y llorando al tribunal por Raquel Gago. En las últimas jornadas, el público fijo tomó confianza y emitió murmullos elocuentes.
En primera línea ha estado un testigo de excepción. El único familiar de las acusadas que ha seguido la vista oral por el crimen contra Isabel Carrasco es un tío de Raquel Gago. Un bastión emocional para la familia que ha mantenido el ánimo hasta el penúltimo día. El último salió abatido de la sala. El abogado Fernando Cornejo ha sido los ojos y los oídos del inspector jefe Pablo Antonio Martínez, el ausente. Sólo fue el día que aseguró que sus compañeros de Burgos habían engañado a su mujer y a su hija.
Ha sido una fiel seguidora de la vista la madre de Beatriz Llamas, la abogada que representa a la hija de Isabel Carrasco, una empresaria que ha dejado sus ocupaciones para ver el debut de su hija ante un jurado popular.
El público tiene voz, fuera de la sala, pero no voto. Ni la responsabilidad de juzgar. Al jurado de verdad, no le arriendan la ganancia.