EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO

El móvil de Raquel Gago es una incógnita

La mayoría de las respuestas condenatorias fueron aprobadas por 7 de 9. Sólo un jurado creyó en la inocencia de la policía local

Raquel Gago se abraza a una conocida a la puerta de la Audiencia Provincial tras conocer el veredicto

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a. gaitero / M. á. zamora | LEÓN
León

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Ni una palabra, ni una mirada. Raquel Gago y Triana Martínez no han tenido contacto verbal ni visual en las 17 sesiones de juicio, instrucciones al jurado y lectura del veredicto.

—¿Cómo le pudo hacer esa faena una amiga?— preguntó el fiscal a la policía local cuando confesó en el juicio.

—No lo sé. La verdad es... Yo no tengo vida desde que ha sucedido eso... Lo que ella haya pensado es su conciencia— contestó Raquel quebrada por la emoción.

Habló sin odio ni rencor. Una larga declaración en la que negó una relación sentimental con Triana, más allá de la amistad que planeó a lo largo de todo el juicio como una losa sobre la agente de la policía local, cuyo futuro en el cuerpo se hace más complicado con el veredicto de culpabilidad.

El jurado lo acordó por mayoría: 7 sobre 9. Un resultado que sin embargo no despeja las dudas sobre el móvil de Raquel Gago. Prospera la tesis de la abogada de la acusación particular, Beatriz Gallego, quien en el juicio afirmó sobre esta cuestión que podía quedar en el aire: «Amor, poder, ¿una promesa de algo? Sólo ella puede saberlo».

Siete son los votos necesarios para conseguir un veredicto de culpabilidad y siete jurados decidieron que Raquel también participó de forma decisiva en el asesinato de Isabel Carrasco. Pero sólo uno creyó en su inocencia.

Así se desprende del resultado 8-9 de algunas de las preguntas planteadas en el objeto del veredicto. Ocho jurados consideran probado que Raquel Gago tuvo a su disposición el arma del crimen, el revólver Taurus careciendo para el mismo de la licencia y guía de pertenencia y otros tantos consideraron que tenía el número de serie punzonado.

Las preguntas alternativas que planteó el magistrado para el caso de que no se considera probada su participación en el asesinato quedaron sin respuesta ante la mayoría de jurados que optaron por su implicación directa, quedaron sin respuesta y sin votar.

Eran las preguntas exculpatorias o favorables a la acusada: Que fue a casa de Triana y Montserrat el día del crimen solamente a tomar el té, que aparcó en la calle de Lucas de Tuy para ir a comprar material de bricolaje en la tienda de manualidades, que a continuación se encontró casualmente con Triana mientras hablaba con el agente de la ORA Julio Mozo, que Triana le metió el bolso con el revólver sin darse cuenta y luego le dijo que «iba a la frutería y ahora volvía»; que no esperó a Montserrat porque se le hacía tarde para ir a la clase de manualidades, que no descubrió el bolso hasta las 19.20 horas del día 13 de mayo cuando llamó a su amigo de la Policía Nacional y que no sufrió un bloqueo denominado disonancia cognitiva.

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Con este veredicto, el horizonte de Raquel Gago como policía local se complica, a falta de una sentencia y de los recursos.