«El concurso bien pensado y si se hace a tiempo evita la liquidación de la empresa»
José María Tapia López ahonda en las irregularidades contables más relevantes.

El juez José María Tapia López, que desempeña su función en el Mercantil número 1 de Burgos. Jesús
A.C. | León
El magistrado del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Burgos, José María Tapia López, fue el encargado de abordar en el encuentro organizado para los administradores y auditores de cuentas las Implicaciones mercantiles de las irregularidades contables relevantes . Tapia López destacó que el 90% de los concursos están en liquidación y que los convenios «son algo excepcional» a lo que se sumó los casos más puntuales aún de la venta de la empresa, «porque la liquidación es lo normal».
El magistrado explicó que entre las consecuencias de las irregularidades cometidas por los administradores de las sociedades está la inhabilitación para continuar administrando empresas de entre dos y quince años o la imposibilidad de representar a personas. Así las cosas, remarcó: «El concurso bien pensado y si se plantea a tiempo, evita la liquidación y facilita llegar a un convenio». En este sentido incidió en que aunque hay situaciones en las que es «inevitable» actuar con premura, esto permite conseguir una mayor viabilidad y también abre más vías para intentar encontrar posibles compradores y evitar de este modo la liquidación de la empresa. «La mayoría de los concursos se plantean tarde porque se esperan milagros o una última solución», concretó el magistrado, quien insistió en la necesidad de «concienciar a la gente de que hay que hacer las cosas bien».
José María Tapia López remarcó que los concursos «no son un mecanismo de protección para las empresas, es para controlarlas judicialmente y tienen como fin último satisfacer las demandas de los acreedores», por lo que incidió en la necesidad de evitar las irregularidades que puedan acarrear consecuencias como la inhabilitación, la pérdida de derechos, devolución de bienes o el pago de los daños a los perjudicados y el abono de los créditos impagados, en el caso de que la calificación de las consecuencias de las irregularidades sea la de culpable tras su acreditación.
El magistrado del Juzgado de lo Mercantil número 1 de la capital burgalesa —quien actualmente tiene más de 300 concursos abiertos en su juzgado— también concretó que algunas de las irregularidades cometidas por los administradores de las sociedades son la falta de contabilidad o el maquillaje de las cuentas de las entidad o no depositar las cuentas en el Registro Mercantil. En el caso en que se detecten las irregularidades, pero no lleguen a poder acreditarse los hechos, la calificación se determina culpable fortuito.