JULIO CÉSAR ÁLVAREZ PRESIDENTE DEL CEL
El objetivo no es que las empresas sean muy grandes, sino muy ágiles»
Julio César Álvarez, ayer, en su estreno como presidente del CEL. SECUNDINO PÉREZ
ÁLVARO CABALLERO | LEÓN
Con la velocidad del AVE, un empresario de hostelería y servicios toma el mando del CEL. Julio César Álvarez (León, 1971) se sube en marcha a la presidencia como relevo de Crego con el reto de que «las empresas sean más ágiles».
—¿Cómo afronta el relevo?
—Con responsabilidad y también con ilusión. Hay que continuar haciendo muchas cosas que se estaban haciendo y seguro que haremos muchas más.
—¿No hubieran sido mejor convocar elecciones?
—Nuestros estatutos actuales lo que contemplan es elecciones de los miembros de la junta y la junta elige al presidente. Soy partidario de plantearlo en una asamblea y si la gente quiere cambiarlo, que se haga, no hay problema. Esto tiene que ser abierto.
—¿Lo afronta como una transición de dos años o piensa en un futuro como presidente del CEL?
—Hablar de mi futuro al frente del CEL dentro de dos años es muy precipitado. Ya veremos cómo caminamos. Hay que hacerlo lo mejor posible y esperar.
—¿Se considera heredero de José Ángel Crego?
—Yo creo que no. Él ha sido presidente dos años y ahora me toca a mí porque la junta lo ha querido. Cualquiera de los que estamos tenemos capacidad suficiente para serlo. Yo lo asumo, pero nadie es heredero de nadie.
—¿Estás de acuerdo en aquella reflexión de que el trabajador debería pagar su despido?
—Fueron unas declaraciones creo que personales y también un poco sacadas de contexto. El trabajador es importantísimo para una empresa. Las empresas somos personas y nos relacionamos con personas. Sin trabajadores no existiríamos.
—Vamos, que no las comparte.
—(Risas). Yo creo que no; así dicha la reflexión, no.
—¿Cómo se encuentras el CEL?
—El CEL gusta y enamora. Hay un dinamismo tremendo y un ‘input’ de gente joven que quiere hacer muchas cosas. En esa labor tenemos que seguir.
—¿Qué estrategias se marca?
—He pedido a la junta directiva que me den 15 ó 20 días para fijar un plan estratégico. El principal objetivo será dar valor al asociado. Todos trabajamos por nuestras empresas y la asociación tiene que trabajar junta para mejorarlas. Crecer en asociados no es un objetivo principal, sino en la calidad: que el asociado crezca con nosotros y que haga a su empresa crecer. Si el empresario está fuerte, León también. El objetivo no es tanto que la empresa sea muy grande, sino que sea muy ágil para reaccionar a los cambios del mercado.
—¿Qué horizontes ve como principales para el desarrollo?
—Lo primero que tenemos que hacer los ciudadanos, los comerciantes y los empresarios es creer en León, que León enamora, que está de moda. Una vez que nos lo creamos tenemos que vender León. Ahora se habla mucho del turismo, pero tiene que ser turismo de calidad. Hay que poner en valor lo que tenemos. Debemos explotar bien este turismo en todas sus dimensiones. Siempre hemos abogado por el turismo idiomático que tanto hace falta, que deja mucho dinero en quien lo trabaja, como sucede con Salamanca con 12.000 estudiantes extranjeros. Deberíamos hacer un frente común, trasladado por medio de una oficina o dentro del patronato, que promocione nuestra ciudad y saquemos paquetes específicos para mayoristas y universidades de fuera. Vamos a mostrar al mundo que en León se enseña castellano puro.
—Pero las modas pasan.
—Hay que transmitir que León merece la pena. El primero que debe estar convencido es el leonés. Tenemos que dejar el pesimismo a un lado.
—Pero seguimos con la tasa de ocupación más baja, con la tercera de actividad por debajo...
—Hay que asentar empresas, industria y reconvertir la provincia. Se debe hablar entre todos mucho, pero también rápido, para lograr acciones concretas.
—¿Cree que hay empleo de calidad en León?
—Cuando ha habido una destrucción importante no podemos pretender pasar de empleo cero a empleo cien en calidad. Lo que tampoco se puede permitir es que alguien cotice 3 horas y trabaje 10; es una falta de ética. Tenemos que intentar entre todos que no pase. A partir de ahí, si las empresas van mejor necesitarán jornadas más grandes y los empleos serán más estables. Estamos abiertos a sentarnos con quien sea para mejorarlo
—¿Qué demandan?
—Queremos que la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento crean en León. Además, hay infraestructuras a las que se debe dar un valor, como el aeropuerto. Creemos que a día de hoy tiene que servir para que venga gente, no para que salga. Tener un aeropuerto con horarios raros no nos beneficia. Yo los chárter los quiero de recepción. Si la gente vienen, se crean puestos de trabajo. Hay que negociar con el touroperador para que si le ayudamos para que vuele, por ejemplo a Milán, que traiga un avión lleno de gente de Milán a León.
—Hay poca actividad, pero dos asociaciones empresariales. ¿Hay sitio?
—No pasa nada, pero sí creo que tenemos que trabajar en la misma dirección. No creo que los objetivos de la Fele discrepen mucho de los del CEL: que las empresas sean más fuertes. Tenemos que tener propuestas conjuntas ante la administración, los ciudadanos, los sindicatos...
—¿En ese línea conjunta podría haber una candidatura común a la Cámara de Comercio?
—Pues, quizá sea la primera cosa que debamos hacer. Por nuestra parte no habrá problema para sentarnos a hablar con quien proceda. Podría ser un primer paso
—¿Se lo plantea?
—Tiene que ser la junta quien decida. No quiero hacer juicios de valor personales. Cuando llegue el caso, que se discuta y una vez discutido, si es que sí, que se haga, y si no, no pasa nada.