Diario de León

CIRUS ANDREU subdirector general de banco sabadell

No debería haber motivo para la intranquilidad económica en el país

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maría j. muñiz | león

«Hoy es mucho mejor momento para invertir de lo que lo era hace un año. Parece que hemos visto el fondo de la inquietud, los precios han flexionado y es buen momento para tomar posiciones a medio y largo plazo. No lo es para tomar decisiones a corto, ni para olvidarse de ello. En los últimos meses hemos visto subidas y bajadas en seco, y conviene sobre todo reflexionar sobre el horizonte al que se necesita garantizar el capital. En todo momento, hay que hacerse acompañar de gestores, porque esto se mueve a una velocidad difícil de seguir desde la posición de un ahorrador».

Cirus Andreu, subdirector general y director de Inversiones, Producto y Análisis de Banco Sabadell, es también consejero y director general de BanSabadell Inversión y presidente del consejo de administración de Urquijo Gestión y de la sociedad gestora luxemburguesa Europa Invest. Llama a la tranquilidad sobre el panorama político español, en el que no percibe riesgos a corto plazo; y señala que la volatilidad y los tipos de interés ultrabajos obligan a «gestionar el riesgo con un enfoque profesional». Los mercados miran a lo que ocurrirá dentro de 18 meses, pero «la visibilidad es baja».

—¿Comparte el optimismo generalizado con los datos económicos y la recuperación económica?

— Hemos estado en cinco años esperando la recuperación, y en 2015 se ha producido. Pero la perspectiva de los mercados de capitales intenta prever lo que ocurrirá, saber dónde estaremos dentro de 18 meses. El debate es si el nivel de crecimiento que tenemos es el ideal para resolver el problema del paro y ocupar la capacidad instalada, o si es demasiado bajo para lograrlo. La visibilidad es baja, los centros de estudios económicos prevén que la recuperación sigue, pero algunos indicadores adelantados plantean dudas.

— Con estos datos, ¿cuál es su perspectiva en año y medio?

— Creceremos pero a un ritmo contenido, menor que el actual. Y eso obliga a gestionar la situación, aunque las dudas dependen de la economía mundial, no tanto de la demanda interna. Las zonas que han sido motores estos años están desacelerándose, y los países desarrollados no crecen con intensidad suficiente. Por decirlo en positivo, el crecimiento se modera.

— ¿Hacia dónde va el empleo con ese panorama?

— Bajando, pero muy lentamente, más de lo que nos gustaría.

— ¿Hay riesgo de recesión económica?

— Para eso las cosas tendrían que ir peor. También influyen los frentes de incertidumbre política, con las elecciones en EE UU y en Europa, que debe confirmar si apoya el proceso de integración de la estrategia 2020. En algunos países están surgiendo dudas sobre si mantener un programa que pretende asegurar el crecimiento a largo plazo o se impone el flato, el cansancio de los votantes, que ven ese panorama muy lejos.

— En este contexto de dudas, ¿cuál es la visibilidad que ofrece el panorama político español?

— Está claro en cuanto a la recuperación, los datos de actividad económica son muy buenos y han mejorado las rigideces tanto en la oferta como la demanda exterior de nuestros bienes. Se han hecho reformas que hay que dejar correr para ver si consiguen las ventajas que perseguían. Pero no sabemos qué efectos va a traer.

— Insisto, ¿el escenario de cambios políticos cómo influye en la economía?

— De momento muy poco. Ante la opinión pública tiene intriga, pero ha habido procesos similares en Portugal y Reino Unido, los habrá en Francia y Alemania,... El desarrollo de las instituciones europeas está exigiendo más debate del previsto. La incertidumbre política es generalizada, y al final la española no es tan grande.

— Para el pequeño inversor, en un entorno de volatilidad como el actual ¿qué actitud aconseja?

— La primera, entender que la volatilidad es un fenómeno que afecta en el corto plazo, y nuestros objetivos de ahorro e inversión son a medio y largo plazo. No se puede asumir un perfil de riesgo que exceda la capacidad de resistir los dientes de sierra en el mercado, y si se asume hay que mantenerlo hasta el final. La segunda, que tipos de interés ultrabajos, una cosa no vista nunca, en una primera visión disuaden de ahorrar porque su rendimiento es bajo. Es entonces cuando es más necesario organizarse bien, y ser disciplinado.

— ¿Qué recomienda entonces al ahorrador en este escenario?

—Lo más conveniente son las opciones que tienen el riesgo gestionado con un enfoque profesional, los fondos de inversión; o bien limitado, con los productos de capital garantizado. Los activos de riesgo siguen siendo los que dan la rentabilidad que necesita el ahorrador. Hay que invertir en los activos mejor situados, como la bolsa o la propiedad inmobiliaria, hoy a precios que ofrecen rendimientos suficientes. Pero hay que ser disciiplinados manteniendo las inversiones para evitar los efectos indeseables de la volatilidad, con movimientos más amplios que los que teníamos hasta ahora.

— ¿El ladrillo vuelve a ser un refugio para los ahorradores?

— No lo llamaría refugio, es una buena inversión. No hay que ir al ladrillo como huida de otros activos de riesgo. Es un activo que desde 2008 apenas ha corregido la tremenda caída que sufrió, cercana al 40%, y eso implica que es difícil que se den nuevos retrocesos. Con la peor crisis inmobiliaria de la historia, al final los movimientos son menores que en bolsa. Hoy es un activo bien situado, tanto los inmuebles residenciales como los de actividad económica, que presentan reservas de rendimiento aún más interesantes.

— ¿La financiación también ha vuelto al mercado inmobilario?

—Se están financiando con gran facilidad buenos créditos. Hace dos años todo el mundo se quejaba de que no había crédito para hipotecas, pero fue flor de un día. En realidad había crédito para todo el mundo que tenía un buen proyecto o que podía endeudarse y pagar.

— ¿Comparte la sensación de que en el país hay una parálisis en la toma de decisiones por la situación política, que afecta también a la economía?

— No.

— ¿La evolución económica va por otros derroteros?

— Se produce en su entorno, pero el riesgo importante desde el punto de vista económico sería de discontinuidad, y el proceso político español no presenta ese riesgo. Los agentes están operando en condiciones normales, no debería haber motivo para la inquietud en un país bien articulado.

— ¿Qué perspectivas tiene sobre la evolución de la bolsa a corto y medio plazo?

— Hemos tenido una corrección bursátil muy fuerte, con un retroceso del 20% en doce meses y movimientos del 35% entre mínimos y máximos. En parte es consecuencia de los tipos de interés muy bajos. Y creemos que en Europa van a seguir así durante bastante tiempo. Las decisiones no pueden tomarse como antes, mirando al momento actual, sino calculando qué va a pasar dentro de tres años. Entonces creemos que los tipos estarán entre el 4 y el 5%, y las políticas de estímulo de los bancos centrales habrá que tomarlas con prudencia.

— Es decir, las inversiones que se hacen ahora tienen que tener capacidad de resistir un tiempo.

— Sí, tienen que resistir el largo plazo con condiciones financieras distintas a las que tenemos hoy.

—¿Hay algún sector o zona recomendable para invertir?

— Hay sectores que han sufrido en los últimos meses, en general todas las energías, que hace dos años hubiésemos convenido que era un sector con enorme futuro y hoy tiene riesgo de inviabilidad. Los mejores son los que tienen visibilidad, las compañías farmacéuticas, de gran consumo,... Valores relativamente impermeables a cambios en la capacidad de gasto de los consumidores.

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