historia de la publicidad en león
El primer cartel fue una ‘infografía’ de la Pulchra
Un estudio publicado por dos profesores de la Universidad de Alicante rescata la imagen pionera de la promoción de León del año 1929, que ya tenía un eslogan para la ciudad: «Poema de luz y piedra. Tumba de reyes»
Imagen del cartel
manuel c. cachafeiro | león
Fue el primer cartel turístico de León. Lo pintó un grande de los inicios de la publicidad, Hipólito Hidalgo de Caviedes, y se difundió en 1929 y 1930 por España y Francia.
El análisis de lo que significó para la cartelería española se recoge en un reciente estudio de dos profesores de la Universidad de Alicante, bajo el título genérico de «Carteles, publicidad y territorio. La creación de la identidad turística en España (1929-1936)», publicado en la revista Cuadernos de Turismo de Murcia, una de las más reconocidas del sector.
María Dolores Fernández Poyatos y José Ramón Valero Escandell cuentan la historia del cartel y también la intrahistoria, quizá más interesante, de una imagen poco conocida del monumento leonés, que casi tiene más de infografía que de dibujo, y de cómo en la versión española se cogió como lema de León que era «tumba de reyes» y cómo en la versión francesa se presentó a la capital leonesa en cambio como una «experiencia vital» para el turista que visitaba España.
Aunque existen carteles turísticos desde la aparición de las primeras entidades locales de promoción turística —en Palma de Mallorca y San Sebastian—, es en 1929 cuando se oficializan con la creación del Patronato Nacional de Turismo.
El de León se hizo en 1929, y se repitió en 1930 al igual que los de Córdoba, Toledo y Tenerife, en su caso como imagen de España. Y es que fue «habitual» la práctica de conservar la componente icónica del cartel y cambiar el eslogan, explican los autores del estudio. Así la frase sobre León —«Poema de luz y piedra. Tumba de reyes»—, se cambió por otra para promocionar España, con la misma imagen de la Catedral: «Un voyage en Espagne est un date dans la vie». Un viaje a España, una fecha en la vida, sería su traducción del francés.
La cartelería editada por el Patronato Nacional de Turismo nació en un contexto histórico muy preciso y con un objetivo claro: tratar de fomentar, a corto plazo, las visitas a las exposiciones internacionales de Sevilla y Barcelona de 1930. «Más allá de esa necesidad concreta, y apoyándose también en ambos eventos, se trataba de presentar al país como uno más entre los estados florecientes del continente europeo, destacando el proceso de modernización vivido en España en las dos últimas décadas, con una mejora evidente de las infraestructuras, un notable desarrollo industrial y un evidente crecimiento de las grandes ciudades», señalan Fernández Poyatos y Valero Escandell en la publicación.
Esa España moderna contó con una más que estimable colaboración de los grandes cartelistas españoles de la época, que supieron transmitir una visión de una España «multiforme, variada, eterna y renovada, aunque predominasen los estilos artísticos más conservadores y, al tiempo, tan distantes de esa gran innovación plástica que estaban impulsando, entre otros, algunos grandes pintores españoles», dice los autores.
Hipólito Hidalgo de Caviedes (Quesada, Jaén, 1864-Madrid, 1950), cuenta la web del Museo del Prado en su biografía, se inició en el mundo del arte en Córdoba y prosiguió su aprendizaje en Madrid, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Restaurador del Museo Arqueológico, profesor en la Escuela de Artes e Industrias y subdirector del Museo de Arte Moderno a lo largo de su trayectoria vital, como pintor su estilo se mantuvo dentro de un realismo decimonónico con fórmulas afines al luminismo y temática a menudo andaluza, debido a los lazos que siempre le unieron a su tierra natal».
El cartel es especial por varias razones: «Hablamos del cartel de León —explica Valero en declaraciones a este periódico— porque introducía un concepto moderno, el de los viajes como experiencia personal, como hito en la vida de las personas, al menos en su versión francesa. Tiene que ver también con el turismo cultural bien entendido, con la imagen nacionalista del país, con el propio territorio ligado al Camino de Santiago...». 85 años después estaría igual de vigente.