Diario de León

MERCADOS FINANCIEROS | CONFERENCIA DE GUILLERMO MONROY

«Hay que exigir menos retorno al ahorro, si no estresaremos el patrimonio»

Monroy advierte de que los tipos estarán muy bajos al menos 7 años, y hay que olvidarse de las altas rentabilidades sin riesgos muy elevados.

Pablo Junceda, Cristina Santos, Francisco Vallejo y Guillermo Monroy, ayer en San Isidoro. MARCIANO

Pablo Junceda, Cristina Santos, Francisco Vallejo y Guillermo Monroy, ayer en San Isidoro. MARCIANO

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maría j. muñiz | león

En el escenario actual es necesario «pedir menos a los ahorros. Menos retorno, porque si no vamos a estresar a nuestro patrimonio. Lo que tenemos que pedir al dinero es menos intensidad en el riesgo, porque lo que podemos conseguir es perder nuestros ahorros». Es el mensaje que ayer transmitió a los inversores leoneses Guillermo Monroy, director de Tesorería y Mercado de Capitales de Banco Sabadell, durante la jornada Cambios y panorama de los mercados financieros organizada por Sabadell Urquijo Banca Privada. La conferencia se enmarca en un ciclo que la entidad organiza en varias ciudades españolas, y en ella participaron también Francisco Vallejo, presidente de Sabadell Urquijo y de Sabadell Herrero, y Pablo Junceda, director general de Sabadell Herrero.

Monroy trazó una «visión sistémica, desde arriba, de lo que ha ocurrido en los mercados financieros y cómo esto afecta a los bancos, y viceversa. Se trata de poner en perspectiva en tema regulatorio y analizar por qué se forman los tipos de interés negativos, a la vez de cómo esto afecta a los ahorradores».

En opinión del director de Tesorería y Mercados de Capitales, «los mercados dicen que los tipos van a estar bajos 60 años, pero no se puede confiar en lo que dicen. Los macroeconomistas, por su parte, sí consideran que estarán muy bajos entre 5 y 7 años, todo dependerá de si se consigue generar inflación o no».

Y eso es difícil. Los ciudadanos pueden acceder hoy a un mayor número de bienes y servicios a precios muy inferiores a los de hace unos años, «pero eso no lo recogen las estadísiticas». Eso provoca que no se genere inflación, pero también permite conseguir cada vez más cosas con menos dinero. «Creo que estamos mucho mejor de lo que pensamos, aunque existe pánico a todo».

La conclusión de este cambio en el modelo productivo es que «como consumidores estamos más cómodos, pero como inversores no». Y las políticas del Banco Central Europeo «no han conseguido estabilizar la economía».

De hecho las exigencias a las entidades financieras provocan «que haya descofianza entre los bancos, que antes operaban en el mercado interbancario, y ahora sólo piden y devuelven al BCE». Y su política, en opinión de Monroy, «está teniendo escaso éxito, porque no se genera nuevo crédito». El logro es la bajada de tipos, «que pueden ser aún más negativos que en la actualidad»; aunque las consecuencias de esta política «se desconocen, no tenemos experiencia en este sentido. Lo que está claro es que con tipos negativos el dinero va a tender a tomar más riesgos. De esta situación se benefician los endeudados, como el Estado español, pero perjudica a los ahorradores. Y tiene efectos perversos que aún no podemos valorar».

Margen de maniobra

El directivo de Sabadell reconoce que «el BCE tiene ya poco margen de maniobra», aunque asegura que «el problema no es cuantitativo, es más de cambio de ciclo productivo. Y la autoridad monetaria tiene poca fuerza para cambiar esto».

Por otro lado, Monroy señala que «los bancos estamos ahogados de macrorregulación, y eso también acaba impactando en los mercados. El exceso regulatorio incide también en los precios, y en la cantidad de dinero disponible que hay. Afecta a la actividad económica, la velocidad a la que se mueve el dinero es cada vez más lenta, y eso hace que no crezca la inflación».

El resultado es que «mientras los bancos hemos tenido históricamente un volumen en los mercados financieros, que permitía que los inversores tuvieran fondos, el exceso regulatorio a que se ha sometido a las entidades nos ha alejado de los mercados como interlocutores. Y eso incide en la volatilidad, porque nadie nos ha sustituido».

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