Diario de León

la biotecnología local se cotiza

El capital extranjero se fija en el talento leonés: la fortaleza de las farmacéuticas atrae inversión de fuera

La inversión de las multinacionales en empresas leonesas se vuelca con el potencial de las pujantes firmas químicas y farmacéuticas

Trabajo de investigación en uno de los pujantes laboratorios de León. RAMIRO

Trabajo de investigación en uno de los pujantes laboratorios de León. RAMIRO

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maría j. muñiz | león

León es el tercer polo de investigación y desarrollo biotecnológico del país, sólo por detrás de Madrid y Barcelona. Y su potencial es un foco de atención para las empresas multinacionales, que buscan ampliar su negocio y el escenario geográfico en el que se mueven, complementar sus producciones, y absorber el talento investigador y de profesionales cualificados que nace no sólo de una Universidad históricamente especializada en el área, sino del que las empresas del sector, las tradicionales y las nuevas, han formado a un nivel que responde a las expectativas de las empresas que desarrollan su actividad a nivel internacional.

El sector biotecnológico y el farmacéutico son, en eso hay acuerdo generalizado, uno de los principales pilares en los que debe asentarse el futuro económico leonés. La industria química y farmacéutica (humana y animal) han sido durante un siglo ejemplo de investigación puntera y colaboración entre el potencial investigador de empresas y Universidad y los desarrollos empresariales.

Ahora esa potencia se ha multiplicado. Buen ejemplo de ello son las numerosas y punteras empresas, institutos de investigación y start ups que se desarrollan en torno a la investigación biotecnológica y farmacéutica leonesa. Pero hay un factor más, y este viene de fuera, que pone en evidencia el factor diferencial entre esta potencia biofarmacéutica y el resto de los sectores en desarrollo y crecimiento de la provincia: la inversión extranjera. Las empresas biotecnológicas y farmacéuticas acaparan la práctica totalidad de la inversión de las multinacionales extranjeras en la provincia. Y no son casos aislados. Multinacionales de muchos puntos del planeta han fijado en los últimos años sus ojos en el potencial del sector en León. Y, más importante aún, han apostado por no desgajar este potencial de las fuentes de las que se nutre: los equipos e institutos de investigación de la Universidad, y las empresas que se han formado acunando y haciendo crecer este potencial de profesionales de primera linea. Es una inversión que, de momento, crece y apuesta por León. Un trampolín de excelencia que no puede descuidarse.

La apuesta ha llegado incluso rescatando proyectos íntimamente vinculados a las esperanzas y los tiempos dorados de la vocación leonesa por la industria farmacéutica que se creían perdidos. Ahí está el caso de la histórica Antibióticos, que de ser buque insignia de la industria, el desarrollo y la inversión local se ahogó en una sucesión de despropósitos empresariales que, al margen del morbo de las leyendas de reuniones de políticos al máximo nivel o fortunas desmesuradas cuyas secuelas aún colean (ahí está el caso de Mario Conde, en su día director general de la empresa), se enfangó en aventuras y enredos de subvenciones y proyectos que parecieron enterrar una de las grandes esperanzas provinciales.

Potencial

El potencial está ahí, porque finalmente a finales de 2014 el fondo de inversión Black Toro Capital se hizo con lo que parecía ya irrecuperable, y ha puesto en marcha de nuevo la planta de compuestos químicos. Un proyecto que arrancó con escepticismo tras años de aventureros empresariales y que parece consolidar de nuevo la industria.

Antibióticos no sólo fue una fábrica de penicilínicos y otros compuestos del ramo volcada en las tareas de fermentación al por mayor. Fue también el laboratorio de muchos científicos de nivel, cuya valía no se desperdició. De los investigadores que ofrecieron en su día su talento a Antibióticos se han abastecido muchas otras empresas del sector desde que comenzó el declive (hoy en recuperación) de aquel enorme proyecto nacional.

Algunos de los grandes proyectos de aquellos años sobreviven enarbolando la bandera de la independencia empresarial (es el caso de la creciente Syva, y de Ovejero, con más problemas). Otros, de entonces o recién llegados, apuestan por las alianzas para crecer y, sobre todo, para poder competir.

Es el caso de Gadea, el grupo farmacéutico desarrollado por el científico leonés Gerardo Gutiérrez, que acabó recalando con uno de sus proyectos estrella en el Parque Tecnológico de León. Su previsión de crecimiento, en conjunto con el resto de las plantas del grupo (en Valladolid y Zamora, después de haber pujado duramente por hacerse con la capacidad de fermentación de Antibióticos), se enmarca ahora en los proyectos de inversión millonaria y crecimiento de Albany Molecular Research Inc (Amri), la multinacional norteamericana que se ha hecho con las empresas.

Un acuerdo que sólo en la planta de León ha supuesto en el primer año de trayectoria conjunta (que se cumple este julio) que se duplique la plantilla de las naves de Parque Tecnológico de León, y se inicie una inversión (2,5 millones en la provincia) que este ejercicio ha tenido su fuerte en las otras plantas, pero que a partir del próximo ejercicio se volcará en esta planta, que ya tiene terreno reservado para multiplicarse. León acoge la fase biofarmacéutica del grupo.

La apuesta del Grupo Chemo no es nueva en León, pero sí está renovada. Hace casi una década el proyecto empresarial de Hugo Sigman puso las bases de León Farma en el polígono de Villaquilambre. Allí ha ido ampliando las inversiones para la producción fundamentalmente de preparados hormonales femeninos. Ahora acaba de poner en marcha una planta dedicada a la fabricación de inyectables, mientras sigue invirtiendo en investigación e incrementa su producción, centrada en la elaboración y envasado de principios activos farmacéuticos.

El año pasado la familia Sigman recuperó uno de los proyectos biotecnológicos fallidos con capital leonés, Genhelix, para poner en marcha Mabxience, una planta de producción de biosimilares instalada en el Parque Tecnológico de León, que nace bajo la filosofía de producir genéricos que permitan el acceso a tratamientos avanzados de un enorme sector de la población que de otra forma no tendría posibilidad de beneficiarse de estos avances de la ciencia; y que supone además una enorme posibilidad de ahorro para los sistemas sanitarios públicos.

La planta leonesa del Grupo Chemo producirá en 2018 su primer desarrollo leonés, y prepara nuevos productos (de momento seis). Que han sido desarrollados por el equipo de investigadores formado en León, que mantiene además un intenso contacto con la Universidad leonesa no sólo para captar a profesionales excelentes a los que forma y que luego se integran en su plantilla; sino para ‘orientar’ a las autoridades académicas sobre las necesidades reales y urgentes de la industria biofarmacéutica.

Un caso más

Uno de los últimos casos en sumarse a esta ola de inversiones por parte de multinacionales extranjeras para crecer y asomarse a nuevos mercados es Biomar. Una empresa que nació en el hoy extinguido Centro de Empresas e Innovación y que apostó por la inversión en el Parque Tecnológico.

Biomar es una empresa nacida del talento y la inquietud de uno de los grandes investigadores de la histórica Antibióticos: José Luis Fernández. Comenzó su andadura en un chalé de Carbajal de la Legua. Allí germinó un proyecto de investigacion en compuestos marinos como spin-off de la hoy enorme PharmaMar (del grupo Zeltia), en cuya gestación también participó Fernández, que desarrolla algunos de los principios contra el cáncer más esperados por los mercados (también bursátiles). En los últimos años, de la mano de su hijo Antonio Fernández, Biomar ha llevado a cabo también un proceso de diversificación en sus investigaciones.

El pasado mes de abril, Biomar anunciaba la creación de 4D Pharma León, la empresa formada por la joven multinacional británica 4D Pharma y el equipo de producción de Biomar. Una inversión de 7,5 millones de euros y una plantilla que junto con la de la empresa leonesa sumará 40 personas a finales de este año. La multinacional pretende con esta alianza hacer uso de la capacidad de investigación leonesa para posicionarse en la vanguardia de las novedosas investigaciones en fármacos de bioterapias vivas.

Son algunos de los ejemplos en los que la inversión extranjera ya se ha materializado, mientras desde otras empresas punteras del sector se reconoce el permanente interés de las multinacionales en los proyectos desarrollados en León. De momento siguen su andadura de forma independiente, pero el dinamismo de adquisiciones y colaboraciones del sector biomédico y farmacéutico es vertiginoso. Y el talento en las empresas leonesas, muy apetecible.

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