Siete casos de leoneses asesinados por ETA han prescrito y sólo dos se han podido reabrir
Las causas del comandante Cortizo y del policía nacional Ignacio Pérez están pendientes de nuevas actuaciones judiciales.
manuel c. cachafeiro | león
De los 21 leoneses asesinados por ETA, diez siguen sin justicia en los tribunales. Así lo constata un estudio de la Asociación de Víctimas del Terrorismo sobre la situación procesal de los procedimientos incoados a raíz de atentados cometidos por la organización terrorista con resultado de muerte, y que ha realizado el departamento jurídico de la asociación.
En siete casos, el asesinato ha prescrito o está a punto de prescribir, en un caso los autores fueron amnistiados y dos siguen sin juicio aunque se ha logrado reabrir el caso.
De todas formas, la historia de todos ellos es la misma, remarcan desde la AVT. Al daño causado por su muerte, como en el caso de todas las víctimas, se une el hecho de que sus autores no hayan sido juzgados y condenados.
En el caso de la primera víctima leonesa, en 1976, el guardia civil Miguel Gordo García, que resultó electrocutrado al retirar una ikurriña en un cable de alta tensión, los autores se beneficiaron de la amnistía por la llegada de la democracia a España.
En otro caso, el de un matrimonio leonés que murió a causa de una bomba colocada por la banda terrorista en la estación de Chamartín de Madrid en 1979, la Audiencia Nacional procesó a dos presuntos etarras, pero no llegó a ninguna conclusión jurídica.
En otro, el del guardia civil Victoriano Villamor González, la Sección Segunda de la Audiencia Nacional condenó en 1982 a colaboradores del comando y en 1984 a un cómplice, y en 1999 absolvió a José Luis Ansola Larrañaga. Pero no hubo condena, por tanto, del autor material y el caso ha prescrito.
Esa es también la situación procesal de los casos de Dionisio Villadangos Calvo, Juan Manuel García Mencía, Manuel Vicente González, José Calvo de la Hoz y José Luis Luengos Martínez.
En cambio, en los casos del policía nacional José Ignacio Pérez Álvarez y del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo, el caso se ha logrado reabrir a la espera de nuevas pruebas que incriminen a los sospechosos de ser los autores materiales de ambos asesinatos.
Los asesinatos terroristas tienen carácter imprescriptible desde 2010, cuando se introdujo una reforma en el Código Penal que carece de carácter retroactivo. Así, quedan excluidas todas las muertes a manos de terroristas anteriores a esta fecha.