ENTREVISTA. SANTIAGO ORDÓÑEZ

«En el momento en que decido dejar IU era una indecencia agarrarme al acta de concejal»

Santiago Ordóñez, ayer durante la primera entrevista tras su inesperada dimisión. RAMIRO

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León

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a. Gaitero / m. romero | león

El histórico dirigente de IU Santiago Ordóñez explica que se va por honestidad: «Vengo de una Izquierda Unida diferente a ésta y creo que hay otras personas que se sienten más cómodas en la situación actual».

—¿Cuándo toma la decisión?

—Llevaba tiempo dándole vueltas. Ya en 2015 no tenía pensado presentarme a las primarias que dieron lugar a la candidatura de León en Común. Decidí tomarme las vacaciones para reflexionar. Vi que esto ya no era lo mismo y yo tampoco era tan necesario. Nadie es imprescindible. Era el mejor momento para cambiar mi vida.

—Después de todos los procesos internos a los que se ha sometido, ahora que ha conseguido que IU volviera al Ayuntamiento con León en Común, que tiene lo que había soñado. ¿Entiende que haya gente que no lo entienda?

—A lo mejor no es lo que yo había soñado. Mi mayor ilusión era ser concejal en 2011. En 2015, no fui empujado, pero fui a las primarias en IU por cuestiones internas. En el momento en que decido dejar lo que ha sido mi vida política más de la mitad de mi vida, que es Izquierda Unida, era una indecencia agarrarme a un acta de concejal.

—¿El detonante es IU?

—Sí

—¿Por qué?

—Básicamente porque yo ya no me sentía cómodo.

—¿Sin apoyo?

—No es que yo no me sintiese apoyado. Simplemente, vengo de una Izquierda Unida diferente a ésta y creo que hay otras personas que se sienten más cómodas en la situación actual.

—¿Qué le amarga de esa situación?

—No es que me amargue.

—¿Pues qué le decepciona?

—Vengo de un modelo de izquierda mucho más combativo, que te equivoques o no, lo defendías a muerte. En los últimos procesos electorales me di cuenta de que lo que antes era la defensa de un modelo alternativo se había convertido en una guerra de frases y titulares. Ahí no me sentía cómodo. Yo creo que la izquierda ahora mismo está muy acomplejada. Cuando tienes que esconderte o no ser claro cuando defiendes alternativas políticas, ocurre lo que ocurre, que tenemos a Mariano Rajoy intentando conseguir la investidura. Del 15-M del 2011 para acá se abrió una esperanza que políticamente podía haber respondido desde la movilización social, que se ha paralizado en los últimos años, hacia las instituciones. Eso es lo que ha ocurrido.

—¿El pacto con Podemos ha sido definitivo?

—No, en absoluto. Tengo muy buena relación con gente de Podemos. Incluso personal.

—¿Ser el segundo, no ser el portavoz y asumir que el liderazgo es de otra persona le ha influido?

—No, en absoluto. El liderazgo era compartido. Era una candidatura ciudadana y teníamos el reparto de funciones muy bien delimitado. Y las cuestiones más polémicas caían en mis comisiones informativas. Eso de la portavocía es secundario porque cada uno es portavoz de la que le toca trabajar. Yo tenía mi espacio y estaba muy tranquilo.

—¿Se plantea la retirada para siempre o temporal?

—Ahora mismo se terminó y si vuelvo en algún momento sería para echarle una mano a una tercera persona.

—¿Siente que ha decepcionado a sus electores, al menos los que votaron por Santi Ordóñez?

—No creo que nadie haya votado por Santi Ordóñez.

—¿Que no?

—Mis votantes creo que prefieren que dimita antes que Santi Ordóñez se vaya arrastrando por el Ayuntamiento incómodo y no cumpliendo sus obligaciones.

—Según esto, la clave es el Ayuntamiento, no IU.

—Yo estaba incómodo, en el momento en que tú no quieres seguir y no te apetece hacer trabajo político la labor se resiente.

—Los dos líderes de IU que han peleado por dirigir la organización se van: Zana y usted. ¿Se han rendido los hombres en IU? ¿Quieren dar el paso a las mujeres?

—(Risas) Que las mujeres den el paso está muy bien. Pero no creo que tenga nada que ver. La cuestión es que sean mujeres u hombres tengan ganas de hacer política.

—¿Se arrepiente de algo?

—No, en absoluto. En el último período, y eso también ha influido en la decisión, creo que me he quedado corto.

—Halagos pocos desde León en Común. ¿No había ‘feeling’ en el grupo municipal?

—Lo bueno es que Victoria y yo hablábamos las cosas y las discutíamos. El feeling existía.

—Se han pronunciado Izquierda Abierta y en Cacabelos, en principio menos allegados.

—Si yo hubiera estado en la misma situación y hubiese dimitido mi coordinador provincial, habría enviado el mismo comunicado. No tienen por qué lanzar loas. Y las mismas personas que hicieron ese comunicado después han mandado mensajes y llamado de otra manera.

—¿Si Izquierda Abierta está en Izquierda Unida cómo se entiende estar en Izquierda Abierta y no en Izquierda Unida?

—IA es una organización que se fundó dentro de IU pero que tiene militancia fuera, y eso estatuariamente se permite.

—¿Usted se ha quedado en IA?

—Sí.

—¿Con qué sensación se va del Ayuntamiento?

—Yo creo que el Partido Popular está celebrándolo. El día de mi dimisión tuvieron la sonrisa en la boca porque yo era un poco un martillo para ellos. Me han llamado todos los portavoces y un concejal de la oposición me ha pedido que diese marcha atrás porque todavía estoy a tiempo.

—¿Qué opina de sus ex compañeros?

—El PP es más de lo mismo. El alcalde anterior era más mustio y el actual es sólo una sonrisa. Ciudadanos se ha convertido en su muleta porque les están pillando constantemente; para estar en el Ayuntamiento hay que tener cordura y esta gente no la tiene. León Despierta son demasiado nuevos, les faltan reflejos. Y el problema del PSOE es que es el PSOE, hace la misma oposición que cuando gobernaba el PP con mayoría.

—¿En qué situación queda ahora IU en el Ayuntamiento?

—El grupo municipal son meros portavoces de la asamblea de León en Común.

—Ahora ya no habrá ningún enlace directo de IU con la política municipal.

—Sí, dentro de la propia asamblea. Quién esté en el Ayuntamiento es totalmente indiferente. Lo importante es que el programa que se consensuó con León en Común se lleve a cabo.

—De los concejales que hay en León, ¿quién sería mejor alcalde que Silván?

—[Tras mucho pensar...] Victoria.

—Su grupo no vale.

—Pues Carmelo, del PSOE. Es la persona que mejor conoce el Ayuntamiento y es serio. Es interventor y secretario, pero tiene la manía de defender los planes de ajuste. El Ayuntamiento de León necesita menos sonrisas y gente un poco más seria.

—¿Están cayendo los nuevos partidos en el mismo vicio que los viejos de alejarse de la ciudadanía?

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—C’s ya estaba alejado porque no es nueva política. Y la gente que fundó Podemos mamó en muchos casos de los pechos de IU y decidieron cambiar de estrategia. En Podemos se necesita menos verticalidad y más asamblearismo. Y en IU también deberíamos volver a la asamblea.