Incibe y la AEI apuntalan el polo de ciberseguridad para lograr fondos de la UE
La participación de los dos organismos con sede en León en la organización europea es una oportunidad para las pymes locales. El clúster y el instituto reclaman mayor apoyo institucional y la «ambición» de las empresas para formar parte de los consorcios.

RAMIRO
maría j. muñiz | león
«Tanto las administraciones como las empresas «deben creérselo». Es quizá el principal mensaje que comparten el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) y la Asociación Empresarial Innovadora (AEI) en Ciberseguridad y Tecnologías Avanzadas. «Creérselo» para favorecer un verdadero ecosistema de infraestructuras, servicios y ayudas en el que tanto las instituciones como la iniciativa privada tienen que apostar por la inversión, la ‘coopetencia’ y el acceso a proyectos de financiación europeos. Están en juego fondos millonarios a los que acceder; pero sobre todo la consolidación en León de un polo TIC especializado en ciberseguridad, que tenga un papel protagonista en las recién nacidas estructuras de la Unión Europea para el desarrollo de un sector propio e independiente.
La presencia de las dos organizaciones con sede en León en los órganos de dirección de la Organización Europea de Ciberseguridad (Ecso, en sus siglas en inglés), es un privilegio de información sobre las estrategias y los programas a financiar que ahora se ponen en marcha, que el tejido empresarial leonés debe saber aprovechar.
A partir del próximo año, y hasta 2020, se financiarán proyectos con 450 millones de euros, que se prevé que muevan un volumen de inversión investigadora e innovadora global de 1.800 millones de euros. Para acceder a ellos es necesario participar en consorcios que deben estar formados por empresas (también pymes), instituciones y centros de investigación internacionales.
«El epicentro en León permite contribuir, junto con Incibe, a definir una región especializada en ciberseguridad. Es un paso más para seguir creando un León como ciudad del conocimiento, y una región con una especialización inteligente dentro de las nuevas tecnologías», señala Tomás Castro, presidente de la AEI y de la Confederación Española de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica (Conetic).
«En tanto crezca el negocio de la ciberseguridad, las empresas que tengan sede en León y entren en este tipo de estructuras van a ser beneficiadas, sin duda. Existen oportunidades. La Universidad va a ser un socio magnífico en los consorcios de determinados proyectos, porque ya cuenta con un Laboratorio de Ciberseguridad y Sistemas de Control Industrial casi único en España. Será un elemento tractor muy importante», asegura Miguel Rego, director general del Incibe.
Lobbies
La Unión Europea desarrolla los Contractual Public Private Partnership (CPPP), herramientas de colaboración público-privadas, para impulsar las áreas que considera estratégicas. Desde este año lo hace con la ciberseguridad, para «dejar de tener una alta dependencia tecnológica y volcarse en soluciones propias para atender necesidades ya identificadas», explica Rego. Los fondos con los que financiará proyectos entre 2017 y 2020 responden «a un plan de acción para estimular fundamentalmente la iniciativa privada».
Para llevar a cabo los proyectos este verano se constituyeron los órganos directivos de la Ecso, cuyos miembros se eligen mediante votación entre los propios candidatos. Lo que lleva a realizar previamente una intensa labor de ‘lobbie’, en la que España parece haberse sabido mover con habilidad. De hecho cuenta con 23 representantes en los distintos órganos (desde instituciones a clústeres, empresas grandes y pymes y centros de investigación); es el segundo país con mayor representación, por detrás de Italia, que tiene uno más. Tiene en total 152 miembros.
«En los órganos de gobierno hay dos estructuras: una junta de directores y una junta de portavoces. La primera lleva la gobernanza de la institución y toma decisiones sobre estrategias y proyectos; la segunda asesora directamente a la Comisión Europea en el aspecto técnico. En ellas participan tanto el Incibe como la AEI. Una representación que permite un mejor posicionamiento de los intereses nacionales», señala el director general del instituto.
Tomás Castro recuerda que el clúster tomó la decisión de actuar para posicionarse en la dirección del nuevo organismo estratégico en febrero. Las dos instituciones con sede en León reconocen el mérito de haber conseguido hacerse un hueco en el centro de toma de decisiones, que la semana pasada ya inició en Bruselas las reuniones para marcar «las prioridades de financiación en ciberseguridad entre 2018 y 2020».
«Nuestra intención es que la AEI sea el representante en Europa de la industria española de ciberseguridad, al ser el único especializado en el país. Y la propia Comisión Europea reconoce que los clústers son los vehículos desde y hacia donde canalizar y hacer llegar los mensajes a la industria, principalmente por su conexión con las pymes. Porque las plataformas de colaboración público-privadas generarán oportunidades de financiación de las que se beneficiarán directamente la industria y las pymes», incide Castro.
posicionamiento
De cara a la repercusión que esta presencia privilegiada en los órganos de la dirección de la Ecso pueda tener en un polo tecnológico como el leonés, que persigue la especialización en ciberseguridad, el máximo responsable del Incibe defiende que su papel debe ser «más neutral. Representamos los intereses nacionales, y el punto de independencia en los consorcios. Sin embargo la AEI, que es nacional pero mantiene una estructura de gobierno con un sabor regional muy fuerte, sin duda puede servir a las empresas afincadas en León para crecer alrededor de los proyectos europeos».
De hecho el Incibe ha revisado su participación en la AEI, abandonando la junta directiva y «apostando por un papel más honorífico que participativo. Que el instituto participase en el órgano de gobierno de un clúster de empresas que trata de acceder a financiación podría identificarse por la UE como un elemento que genere conflicto de intereses».
Desde el clúster la fórmula de creación de consorcios para acceder a la financiación europea viene a reforzar su filosofía fundacional. «Las empresas se asocian para colaborar en el acceso a nuevos mercados, compartir información y tecnologías, reducción de costes, acceso al capital,... Nuestros objetivos se enfocan en la búsqueda de financiación a la I+D+i en proyectos colaborativos en líneas de ayuda regionales, nacionales y europeas». Tomás Castro hace hincapié en la voluntad de que «el clúster en ciberseguridad se constituya definitivamente como un clúster de referencia nacional, e incluso a nivel europeo. Uno de los grupos a tener en cuenta. Y eso será decisivo para Castilla y León, porque apoyará su inclusión en la especialización inteligente dentro de la estrategia europea. Por eso insiste en la necesidad de «fomentar la cultura de la cooperación empresarial. La ‘coopetencia’, cooperar entre competidores».
El clúster «ofrece un entorno favorable para el desarrollo de estrategias colaborativas en el desarrollo de proyectos. Pero necesita también que las instituciones públicas mejoren el entorno microeconómico en el que las empresas han de competir. El desarrollo de las potencialidades del tejido empresarial pasa también por la especialización, y por buscar estrategias globales que permitan fortalecer nuestra visibilidad en el ámbito internacional, optimizando los recursos disponibles». Desde la AEI se asegura que «la UE reconoce el esfuerzo del Gobierno español en financiación y movilización del sector de la ciberseguridad, y los esfuerzos de su industria. Pero es necesario que las universidades tengan profesionales preparados para las exigencias del mercado».
En todo caso, resulta imprescindible que «las instituciones, desde la Junta a los ayuntamientos, impulsen la participación en estos grupos que acceden a la financiación, los proyectos y la excelencia. Deben saber que para apostar por sectores tan emergentes, y para convertir una región en un referente atractivo, se precisa mucho más apoyo e inversión que los actuales. Lo principal para que este ecosistema siga creciendo es creérselo».
Una reflexión de Castro que comparte Rego, con un llamamiento también a las empresas. «Una vez que se faciliten los incentivos, es necesario que las empresas tengan la visión y la ambición de entrar en esto. Porque si ellas no lo hacen van a entrar otras. Tienen que creérselo, y sin duda que la AEI esté en este proceso y en los órganos de dirección el año que viene, que va a ser determinante, tendría que servir sin duda para fortalecer al sector empresarial leonés».