El AVE León-La Robla ya no es prioridad en el objetivo de los fondos europeos
El plan Juncker relega la financiación a las estructuras de transporte que no estén en los corredores principales .
L. urdiales | león
Las prioridades de la inversión de los fondos europeos ya no tienen en la primera línea las estructuras de transporte que forman los grandes ejes, los corredores principales, en los que no figura la provincia leonesa. Esta circunstancia lastra hasta el extremo las posibilidades de encontrar respaldo presupuestario para proyectos pendientes en el mapa viario de la provincia; en ese punto se localiza el tramo ferroviario de León a La Robla, esencial para la conexión de alta velocidad con el Principado, a través de la variante, otras de las acometidas que puede verse perjudicada por el giro de las inversiones europeas. Toda esa aportación que se ha dado en ensamblar en alacenas del apoyo económico que amparan las arcas de la Unión Europea, bajo el paraguas del denominado plan Juncker, tiene previsto destinar subvenciones a través de un fondo estratégico en el que se priman la financiación de inversiones que lleguen a la economía real y mejorar el entorno de inversión.; lo más cerca que asoma este dinero de los proyectos viarios es aquel que se debe destinar a los ejes principales (León no figura en ninguno de esos mapas, como tampoco las regiones que tiene al noroeste, lo que complica que la aportación económica beneficie a algún proyecto común con esas zonas).
El plan europeo de inversiones, que está en vigor hasta el año 2021 , se refiere textualmente a sectores energéticos, investigación a innovación, banda ancha, educación, y sobre todo a prestar e inyectar dinero a las pequeñas y medianas empresas, a través del Fondo Europeo de Inversiones; la cuantía para infraestructuras se limita a las trazas prioritarias, a una red en la que no se incluye la provincia leonesa. La reorientación aleja la opción de llevar adelante la financiación de un proyecto como el que está pendiente de realizar para acercar el tren de alta velocidad a la boca de los túneles de la variante; esos 21 kilómetros entre León y La Robla, que es espejo de otras empresas de infraestructuras que en las condiciones precedentes recibían el amparo de la Unión Europea en forma de inyección económica, que en el pero de los casos podía superar una cuarta parte del coste total. La complicación financiera lastra las expectativas de avances para esta gran obra ferroviaria pendiente en León, que en uno de los intentos de desarrollo sobre el papel llegó a concebirse sobre un presupuesto superior a los cien millones de euros. La cuantía no hace más que sumarse al relato de inconvenientes que empujan el proyecto al olvido en los cajones de Fomento. Salió sobre la mesa cuando el ente ministerial que entonces dirigía José Blanco llevó a trámites burocráticos un estudio informativo sobre el trazado; pero no llegó a avanzar por el curso natural que debería desembocar el proyecto de ejecución, no. El Gobierno desvió el impulso hacia la externalización de estudios técnicos en torno al trazado que se le supone a la vía férrea entre León y en emboquille de Llanos de Alba; contrató análisis cartográficos y geológicos para definir el recorrido; hace ya más de dos años que el departamento ministerial, con órdenes Ana Pastor, adjudicó la redacción del proyecto. Y en ese estadio sigue, mientras los condicionantes económicos de los que depende han dado un giro extraordinario. La UE cerró el grifo en todo este tiempo para cuestiones que no repercuten en la economía real.