Chorizo de León suma 1,7 millones de corras con sello
El ‘boom’ de la etiqueta atrae a doce empresas, cinco de ellas adheridas este año .
asun G. Puente | redacción
Algo más de 1,7 millones de corras y 60.000 unidades de envases con lonchas han llegado ya al mercado nacional e internacional con el sello Chorizo de León, tres años después de que el marchamo MC (Marca Colectiva) apareciera en las primeras piezas etiquetadas. Este aval blinda el origen y la singularidad de uno de los productos bandera de la despensa de la tierra. En aquel momento sólo una única empresa inició la aventura y comenzó a vender con sello sus elaboraciones tras conseguir la certificación. Hoy ya son una docena, cinco de ellas se unieron este mismo año a la etiqueta, además otras dos están a punto de conseguir la autorización para colgarla de sus corras.
«En un momento en que contar con una etiqueta de calidad es una tendencia del mercado, el sello Chorizo de León eleva la cotización de este producto, su popularidad y un mayor reconocimiento entre los consumidores», explica Javier Sanz, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos e integrante además de la Asociación para la Promoción del Chorizo de León, que aglutina a 15 empresas y dos científicos.
Indica también que la «ventaja de este producto es que se conoce en cualquier parte de España, así que la propaganda ya está hecha. Su singularidad hace que se venda por sí mismo en cualquier punto».
De las setenta empresas que aproximadamente elaboran chorizo en la provincia, la asociación confía en que con el tiempo alrededor de medio centenar puedan estar adheridas al sello Chorizo de León. «Cuando comprueban los resultados de contar con la certificación para colgar la etiqueta en sus corras se van uniendo más a este colectivo», constata Sanz.
Pero el camino de la etiqueta no termina con el sello MC, desde el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos se anima a los productores a que en un futuro a medio plazo sean «más ambiciosos» y luchen para conseguir que su producto cuente con el marchamo de una IGP (Indicación Geográfica Protegida), una figura que debe aprobar la Unión Europea. «Conseguirla dependerá de la gestión y disponibilidad de los operadores, es preferible ir dando pequeños pasos». Esta nueva figura exigirá, además, una delimitación geográfica, asunto complejo teniendo en cuenta que la elaboración de chorizo no se ciñe a una zona exclusiva de la provincia, sino que las industrias están repartidas por comarcas muy diversas.
Con la aprobación de la etiqueta de calidad y su aparición en las corras comenzó también el principal problema que preocupa a los otros marchamos de la despensa autóctona: la usurpación del sello. La asociación ya ha detectado casos de fraude en corras que llevan el nombre Chorizo de León y sus empresas no están autorizadas para contraetiquetar sus corras con este nombre, ya que no pasan ningún control de calidad que así lo acredite. «No sólo les hemos llamado la atención desde la propia asociación para que no usen este nombre, sino que también la Administración lo ha hecho».
Para atajar este problema, desde el colectivo asociado apuestan «por el diálogo con los operadores y la información para que conozcan la marca y se unan al sello y sus ventajas», enfatiza Javier Sanz.