Tráfico señaliza 220 kilómetros de control intenso en diez trechos de carreteras leonesas
Los conductores que transitan por las carreteras nacionales o comarcales de la provincia leonesa pueden advertir la presencia de una señalización de nuevo cuño, dedicada a señalar tramos peligrosos. Los mismos en los que se van a ubicar de forma insistente, en adelante, los radares móviles de la Guardia Civil de Tráfico con el objetivo de rebajar el índice de siniestralidad de esos trechos. Son diez tramos, que suman aproximadamente una distancia de 220 kilómetros, y que pasan ya a integrarse en una localización definida por el nuevo argot del control y prevención del exceso de velocidad: León tiene ya señalizados los diez tramos Invive, (acrónimo de Intensificación de Vigilancia de Velocidad). Entre ellos, el más largo se localiza en la carretera Nacional 625, entre Mansilla y Arriondas, en Asturias, a través del Pontón.
Todas las carreteras nacionales que atraviesan la provincia leonesa llevan en su traza algún trechos de vigilancia intensificada, que por lo que corresponde a este territorio se definen por una longitud media de en torno a veinte kilómetros y trazados sinuosos o en un estado de mala conservación. En los últimos días se ha completado la señalización en los inicios de los tramos de alta siniestralidad; el nuevo cuño lleva un soporte vertical y se distingue por su color entre rojizo y anaranjado, que añade una nueva diferenciación cromática entre la señalización vial con la que se van a familiarizar los conductores. La advertencia indica la longitud del tramo en el que se advierte de la presencia de radares, la vigilancia intensiva que definen el mismo nombre del fenómeno. El tramo Invive se extiende por intervalos de carreteras en los que se han medido mayores efectos combinados de excesos de velocidad y accidentes con resultado mortal a lo largo de cinco años. Se advertirá que se entra en uno de esos espacios tras superar la señal toronja.