Un quinto radar se suma a la vigilancia en un tramo de 10 kilómetros en la N-120
El sistema móvil que opera en el municipio de Valverde extrema los controles ya fijados entre La Virgen y Villadangos.
Señal vertical que advierte de la entrada en zona Invive, de vigilancia intensiva, en la N-630, al pie de Cembranos. F. OTERO PERANDONES
L. urdiales | león
No cabe un alfiler entre el tráfico que satura a diario la Nacional 120 al oeste de la capital leonesa; y en uno de los tramos de esta vía, tampoco un elemento más de vigilancia y control. Un nuevo radar, el quinto, se ha sumado hace escasas fechas a la inspección de velocidad que se dedica al espacio más encorsetado de toda la circulación de la provincia; en esa distancia que media entre el kilómetro 309 y el 319 de la carretera Logroño-Vigo operan de forma regular cinco sistemas de control de velocidad. Radares fijos, en los puntos kilométricos 309, 311, 312; de tramos (aún en pruebas) entre los hitos 317 y 319 de la vía; el último en sumarse a este celo supervisor es un radar móvil instalado en un vehículo rotulado por la DGT que asoma a los tramos urbanos de la carretera jacobea a lo largo del municipio de Valverde de la Virgen; aunque la aplicación de los controles de este cinemómetro —al modo de los que trabajan en el Ayuntamiento de León o de San Andrés del Rabanedo, entre otros— se reparte en diversas zonas del término municipal, su aparición discrecional sobre el balcón de la N-120 no hace más que añadir otro elemento de registro sobre los más de 25.000 vehículos que transitan habitualmente por este área esencial para las comunicaciones internas por carretera en la provincia leonesa; para el transporte, también.
La Nacional 120, en ese discurso de diez kilómetros que separan la zona industrial de Trobajo del límite con Villadangos, se ha convertido en los últimos años en una fuente de controversia relacionada con la circulación; por la densidad del tráfico, que añade una molestia continua de ruido y movilidad para los habitantes de las localidades de la zona que precisan de esta arteria para sus quehaceres diarios; por el corsé que se ha dispuesto sobre las travesías que surca la carretera en esta decena de kilómetros, condicionados hasta el extremo para los usuarios del municipio por una línea continua de más de tres kilómetros que dificulta la permeabilidad en la carretera; y por la involución de las estructuras viarias que existen en la zona, casi anacrónicas para los avances que se aplican en seguridad vial. Las intersecciones con la carretera nacional están construidas en algunos casos por un sistema de cruces propios de la mitad del siglo pasado.
Frente a todos estos condicionantes, se arma la estrategia emprendida para encontrar alternativa que disminuya la presión del tráfico que se sufre en las localidades de la zona, y que lidera el Ayuntamiento de Valverde. La campaña para tratar de desviar circulación a través de la AP71, la autopista de peaje que discurre paralela a la N-120, a penas un kilómetros separa a ambas trazas, es el comienzo de una batería de iniciativas con las que los dirigentes municipales tratan de enjugar los efectos de un tránsito que consideran hasta perjudicial para el desarrollo del municipio; por supuesto, para el bienestar y la calidad de vida de los vecinos que sufren a diario la agresión de los decibelios que corren al lado de los camiones que sin cesar, en muchas horas del día, no dan respiro a los residentes. Los más afectados, en las viviendas que discurren en las dos orillas de las travesías que surca la nacional. Los mismos sistemas que condicionan el tránsito por la zona se han convertido en una dificultad añadida. En todo el trayecto de la N-120 que aún no está desdoblado resulta imposible acometer un adelantamiento, indistintamente de que se trate de un tramo urbano o interurbano. La propia densidad de la circulación, la imposibilidad de realizar adelantamientos, reduce al extremo la opción de superar los límites de velocidad establecidos. Aún así, en esa decena de kilómetros de la N-120, al oeste de la capital, hay cinco radares vigilantes.