SUCESOS
Aparece muerta la joven a la que su familia buscaba desde el martes
dl | león
La joven a la que su familia buscaba desde que despareció el martes ha apercido muerta en un trastero. Un tuit con menos de 140 caracteres, un cartel suplicando ayuda y decenas de réplicas daban la voz de alerta ayer por la tarde de la desaparición de Carla Santos Rubio, una mujer de 31 años cuya familia denunciaba su ausencia a primera hora del día en la comisaría de la Policía Nacional de León.
La aspirante a notaria salió el martes en torno a las siete de la tarde de la vivienda familiar, en la zona de la calle Colón, para dirigirse a la casa de una amiga, con quien había quedado para cenar, según informó un familiar. Pero Carla nunca llegó a la cita.
La preocupación llegó a eso de medianoche, cuando la madre le hizo una llamada telefónica —todavía pensaba que Carla se encontraba en la cena—y el dispositivo ya se encontraba apagado. Muchas más llamadas, pero ninguna respuesta.
La propia familia inundaba ayer la ciudad con los carteles que llevan su rostro. Carla mide aproximadamente 1,65 metros y es de complexión delgada. Es exalumna de los Maristas y actualmente estudiaba un máster en Derecho, según explican los familiares, que han habilitado el teléfono 629 683 811 para recabar cualquier pista ciudadana que ayuda a dar con el paradero de la mujer.
La respuesta en las redes sociales no se hizo esperar. Todas las plataformas proyectaron los mensajes en apoyo a la familia de la desaparecida y pidiendo acción ciudadana para colaborar en la búsqueda porque al núcleo cercano de Carla su desaparición le parece un hecho inconcebible. «Es un persona rigurosa y ordenada», respondía un familiar a la pregunta sobre si pudiera existir algún tipo de causa familiar, mental o económica que pudiera provocar su desaparición voluntaria. No en vano menciona que actualmente se encontraba estudiando un máster de alto nivel, razón por la que visitaba a menudo la Biblioteca Cronista Luis Pastrana, en el barrio de Quevedo.