Las defensas buscan fisuras en las pesquisas
Las defensas dedicaron la jornada a buscar errores en la versión oficial de los hechos. Fernando Rodríguez Santocildes, representante de Ramón Vega, se preguntó cómo localizaron los perros el cadáver en una zona de terreno tan extensa en apenas cinco horas de trabajo: «Tenemos nuestros métodos y no hay por qué hacerlos públicos», respondió la jefa de la Udev que reconoció que la zona en la que apareció 41 días después la vaina de la bala que mató a Larralde no había sido precintada. También reveló el letrado que la amiga de la viuda que aportó un testimonio incriminatorio crucial contra ella tenía relación en ese momento con un miembro de la familia Larralde.
La defensora de Julio López, María Luisa Herrero, preguntó si no se había valorado por la Policía que el crimen estuviera relacionado con el robo de las colonias: « Sí lo hicimos pero había datos más sólidos en esta otra dirección».
Felipe Pérez Del Valle, representante del detective privado preguntó por el papel de su cliente: «No era tanto ayudar a cometer el crimen cómo evitar que tuviera consecuencias, pero no es lógico que si hizo el plan, pusiera su móvil en la lista de llamadas a usar como coartada».
A José Manuel Izquierdo, defensor de Carlos Helí, la jefa de la UDEV le explicó el papel de su cliente: «Puede que no conociera el plan del crimen, pero tampoco preguntó por qué le mandaban a recoger el móvil de Ramón. Tuvo su finalidad porque aquellas llamadas despistaron a la investigación».
Josu Soares (en nombre de Miriam Caballero) se preguntó por qué una llamada de la amiga de la viuda a su representada horas antes del crimen no aparecía: «Que haya un error en un dato no quiere decir que la investigación sea errónea».
Gaspar Pérez de la Calzada arrancó una segunda aseveración a la jefa de la Udev: «Antonio Gabarri no estaba en el plan para cometer el crimen». El representante de Adrián Martínez, Diego García, no hizo preguntas.