El juicio del crimen de Larralde llega a su tercera semana

Los policías que investigaron el hallazgo del cadáver serán los primeros en declarar.

Zona a las afueras de Santa Olaja donde apareció el cadáver de Roberto Larralde. DL

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El juicio por la muerte de Roberto Larralde inicia hoy lunes la tercera de sus cinco semanas de duración, con siete acusados en el banquillo y penas que pueden alcanzar hasta 25 años de prisión por el asesinato del joven, ocurrido en septiembre de 2014 en un descampado de Santa Olaja de la Ribera.

Agentes de la Policía Nacional que investigaron el hallazgo del cadáver y otros indicios colaterales ocuparán el grueso de las dos primeras sesiones. El martes está citada a declarar la amiga de la viuda del fallecido que asegura haber escuchado al supuesto autor intelectual decir a la que era esposa del asesinado: «Tranquila, ya está hecho». Fue en el transcurso de una llamada que recibió durante su viaje a Madrid. Para el miércoles se reserva turno a la madre del fallecido. El jueves declarará el propietario de la nave en la que se halló la retroexcavadora con la que supuestamente se enterró el cadáver de la víctima y el viernes será turno para el capitán de la Guardia Civil, que analizará las principales claves de la investigación en la parte realizada por la Benemérita.

Las dos primeras semanas de la vista oral han confrontado posturas. Para el Ministerio Fiscal y la acusación particular hay suficientes indicios probatorios como para considerar que Ramón Vega ejecutó de un disparo por la espalda el plan ideado por el empresario Julio López, que pretendía iniciar con Miriam Caballero una relación sentimental obstaculizada por su matrimonio con Roberto. Para llevar a cabo el plan, el asesoramiento de las coartadas fue ideado por el detective privado Froilán Álvarez con la aportación de Carlos Helí de la Red, un empleado de la empresa del supuesto cerebro de la trama.

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Las defensas rechazan esta tesis. Ramón asegura que dejó a la víctima en compañía de unos ciudadanos del Este y no volvió a saber nada de él. Julio manifiesta que nunca se planteó tener una relación con Miriam y que simultaneaba sus encuentros con ella y con otras mujeres, por lo que difícilmente podía planear un crimen. La esposa del fallecido asegura que ni conocía el plan ni lo hubiera consentido, mientras el detective rechaza también las acusaciones.