TRIBUNALES ■ EL CASO DE LARRALDE
Un acusado del robo de las colonias vio que Ramón tenía la pistola del asesinato
La cuarta semana del juicio entremezcla los dos casos y registra momentos de tensión

Un momento de la celebración del juicio por el crimen de Roberto Larralde. DL
dl | redacción
Un varón imputado por el robo de las colonias que se produjo al día siguiente de la muerte de Roberto Larralde aseguró ayer que vio perfectamente cómo la semana anterior al crimen Ramón Vega, el supuesto autor del disparo mortal que acabó con la vida de la víctima, portaba la pistola con la que presuntamente se cometió el asesinato.
«Lo digo así de claro porque yo he venido a decir la verdad y que se sepa de una vez. A Ramón lo vi con la pistola los días antes de que mataran a Roberto», aseguró con tono enfadado, mirando hacia un grupo de familiares del asesinado que estaban presentes en la sala de vistas y antes de protagonizar una agria disputa con el investigado: «A mí no me vuelves a meter en este lío que nos has hecho a mí y a mi familia», gritó encolerizado a Ramón al abandonar la sala.
La decimoquinta sesión de la vista oral que se sigue en la Audiencia Provincial contra siete personas, a las que se acusa de idear un supuesto plan para dar muerte al que fuera boxeador leonés por un asunto pasional y para los que se pide penas que llegan hasta los 25 años de cárcel, deparó instantes de tensión en la sala durante la declaración del testigo. Había sido citado por la defensa de Julio López, el presunto autor intelectual del plan.
La intención de la letrada del empresario era poner de manifiesto si el joven había contado a la madre de Larralde que Roberto había sido visto junto a personas que luego estuvieron implicadas en el robo de un camión de colonias que inicialmente se sospechó que podía ser el motivo de la desaparición de la víctima. «Yo no dije a la madre de Roberto nada de eso. Entiendo el nerviosismo que tenían aquellos días y a lo mejor yo hubiera reaccionado igual si me faltara un hijo, pero no les conté nada de eso», aseguró para ratificar la teoría de que confundió con el fallecido y por error a «una persona alta, grande y con calva».
Un segundo testigo insistió en la misma tesis. Probablemente según su descripción era Carlos Helí quien se encontraba maniobrando con un camión al lado del cual estaba Ramón: «Después intentaron enganchar la cabeza a una plataforma, pero no pudieron y al final tuvieron que dejar las colonias allí porque no pudieron cargarlas».
PREGUNTA CLAVE
Finalizado el interrogatorio, de nuevo el jurado realizó una pregunta clave: «Usted estuvo conduciendo durante más de media hora el vehículo de Ramón. ¿Apreció que tuviera alguna deficiencia o que presentara algún problema?». La respuesta negativa del testigo se contrapone con la versión del sospechoso, que aseguró que no era posible que después del crimen regresara tan rápido como asegura el fiscal en su tesis porque su automóvil tiene un problema grave en la dirección y es imposible conducirlo a velocidad normal sin arriesgarse a salirse de la vía.
LA PROSTITUTA
Citada en vano por dos veces a declarar, el testimonio previo de una prostituta con la que Vega asegura que estuvo instantes antes de la hora en la que se calcula que se cometió el asesinato se convirtió a criterio del fiscal en indicio en contra del acusado. La joven rumana aseguró ante la Policía Nacional que había estado con Ramón desde las 21,30 hasta las 22,30 horas aproximadamente, que le había pagado 100 euros y que juntos habían ido al encuentro de un joven «que venía en una furgoneta blanca» (como la que tenía Larralde), que los dos varones estuvieron hablando un par de minutos y posteriormente cada uno se fue por su lado sin más. El listado de llamadas de su móvil demuestra según el Ministerio Público que estuvo con Ramón apenas quince minutos y que mientras en la primera versión aseguró que el imputado se ofreció a llevarla a su casa, en la segunda fue ella quien le llamó al bar en el que estaba para pedirle que le llevara.
Tampoco compareció en sala un amigo de la víctima a quien Roberto llamó para salir de fiesta instantes antes de ser asesinado. La defensa de Ramón Vega no ve lógica la secuencia oficial de los hechos. Según ésta, el amigo estaba en Almería y no podía quedar con Larralde, pero le ofreció el número de contacto de otro varón para que concertara una cita. Curiosamente, fue el amigo quien llamó a Roberto y no al revés, a pesar de que el móvil que usó este joven acababa de ser adquirido ese día. «¿Cómo podía saber el número?», se preguntó el letrado Rodríguez Santocildes. «No es asunto relevante», respondió el fiscal, que renunció a indagar en esta parte de la causa.