Menos constantes, sólo de lunes a jueves y con muchos universitarios
Desde algunas de las academias consultadas inciden en que el opositor actual es menos constante que antiguamente y que las vocaciones, en el caso de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, son cada vez menores. Los opositores dedicaban hace tan sólo unos años más de cinco horas de estudio al día y, al menos, cinco días a la semana, aunque esa dedicación ha cambiado: cuatro días y tres horas.
Son muchos los universitarios que ante la falta de un trabajo digno apuestan por seguir estudiando para conseguir una plaza de empleo público. Desde las academias coinciden en que, frente a los que carecen de estudios superiores, en muchos casos se confían y enfocan las oposiciones como los exámenes de la carrera. Sin embargo, desde los centros de estudio especializados, insisten en la necesidad de implicarse y ser constante para conseguir una plaza, porque a pesar de que la oferta es elevada, también lo es el número de candidatos que se presentará a nivel nacional.
«Cuando hay pocas plazas los resultados son mejores porque los opositores se preparan más», resume la directora de la Academia Oroel, Yolanda González. Las necesidad de conseguir un salario con urgencia o las cargas familiares, provoca que muchos de ellos abandonen las oposiciones cuando les sale cualquier otro trabajo. Aunque antes eran jóvenes de 18 años los que apostaban por una oposición, la edad ha ido aumentando en aquellas que no es un requisito y ahora la media está entre los 25 y los 40 años.