TRADICIÓN

Tablas en el ruedo de Las Cabezadas pese al plan del «pendón» Puigdemont

Ayuntamiento y Cabildo de San Isioriano vuelven a evidenciar que el acuerdo es imposible.

Foto final del acto tras declararse, un año más, que no hubo acuerdo entre el representante municipal y el del Cabildo Isidoriano. JESÚS F. SALVADORES

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León

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manuel c. cachafeiro | león

El ‘va por ustedes’ inicial del diestro municipal no anunciaba precisamente una mañana tranquila en el coso isidoriano. Como pasó en la plaza de Las Cantaderas, Javier García Prieto no es uno de esos toreros que busca el aplauso fácil. Porfía por bajo, se mete entre los pitones y tiene valor y conocimientos para no dejarse ganar la pelea, por mucho que quede en tablas.

Y por eso el mano a mano con el síndico del Cabildo, Juan Jesús Fernández Corral, tuvo momentos de tensión dialéctica. De decir al pan, pan, y al vino, vino, que , por cierto, supimos que este año el Cabildo Isidoriano no lo probó en Viernes Santo.

De todo el festejo, porque Las Cabezadas no dejan de ser una fiesta, el tercer tercio dejó boquiabiertos a los numerosos asistentes a la dicha cuando García Prieto desveló un plan del presidente catalán, Carles Puigdemont, para utilizar esta noble gesta del foro u oferta para quedarse con la Cuna del Parlamentarismo, escenario del acto. «Hay quien dice que cómo van a ser democráticas las Cortes de León si había un Cabildo tirano y despótico», soltó el edil, que ya venía placeado en otras acusaciones a los canónigos, como que se dejaron llevar la cabeza de San Isidoro al CISC en tiempos de Franco o que doña Sancha no tiene manto en su tumba porque alguien se lo robó también. «Este Puigdemont es un pendón de mucho peligro», advirtió Javier García Prieto, que no dejó de acusar al Cabildo de ser «la quinta columna del nacionalismo» en su alianza con el president. «Quien sabe si en la bodega de San Isidoro no hay documentos de Pujol», advirtió.

«Todos los años discutimos, pero todos los años los cirios quedan en esta casa», templó el diestro isioriano, muleta en mano, con la sabiduría de que es mejor no entrar al trapo. «No se olviden del pasado. Debemos ser fieles a la palabra dada», añadió.

Y es que Prieto salió dispuesto a llevarse la razón y las orejas. Con una cita inicial de San Isidoro, en un latín que pocos entendieron, recordó que hasta el «más tonto hace relojes», y así siguió dando a diestro y siniestro. Llegó a recordar que Doña Sancha estaba tan alejada de la templanza que hasta sacó los ojos y las entrañas de su amante. Todo para reclamar que no es una obligación del pueblo, aunque a veces «firmamos lo que haga falta». Y hasta citó el Grial «de doña Margarita», en alusión a su compañera de Corporación, que luego enmendó.

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Don Juan Jesús quiso suavizar la cosa de entrada. «Querido Javier, le veo nervioso. Ha toreado en muchas plazas y sabe que el pueblo de León lo tiene muy claro». Pero García Prieto siguió en sus trece, y hasta acusó al representante isidoriano de incurrir en delito por utilizar papeles para sus argumentos. «Tienen cara de Montoro o de cobradores del frac» le espetó. «Recen, recen con fe, ya verán cómo llega la lluvia», pidió el representante del Cabildo en una mañana que amenazó agua. Todo hasta el clarín final. Que templar es cosa de buenos toreros y ambos lo demostraron.