Diario de León

Más de 3.500 niños

Gloria Fuertes se suma a la reválida

Los alumnos de tercero continúan hoy con la prueba individualizada impuesta por la Lomce y que se celebra ya por tercer año consecutivo.

Los niños, muy concentrados durante la prueba. F. OTERO PERANDONES

Los niños, muy concentrados durante la prueba. F. OTERO PERANDONES

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León

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A. Calvo | León

La reválida de tercero ya está convirtiéndose en algo habitual en los colegios desde que, con la implantación de la Lomce, hace tres años comenzó a realizarse. Los alumnos, entre 8 y 9 años, se enfrentan a estas pruebas de lengua y matemáticas aún sin conocer exactamente de qué se trata, al igual que sus familias. Ayer, 3.563 alumnos, de 144 colegios, de la provincia de León comenzaron los primeros ejercicios de lo que oficialmente se denomina evaluación individualizada.

«Nos ha salido muy bien», respondieron los alumnos de tercero del Antonio González de Lama tras acabar las dos primeras pruebas. «No era muy difícil», volvieron a contestar al unísono ya relajados tras entregar el último cuadernillo de ejercicios. Rebeca, Gueri, Joel y Maikel son algunos de los integrantes de esta clase que ya se encuentran «un poco cansados del curso» y tienen ganas de que llegue el verano.

Gloria Fuertes fue la protagonista de alguna de las preguntas de Lengua y todos estaban contentos porque habían trabajado a la autora con motivo del centenario de su nacimiento. Sheila, Dobrotcir, Michelle, Gabriel y Manuel se reparten entre los que les gustan las mates y los que prefieren lengua. Entre los ejercicios más difíciles, el del menú en el que tenían que sacar el tanto por ciento de las veces que se comían frutas, verduras, legumbres o carne.

Las directora del centro, Encarna Aparicio, destacó que la prueba del año pasado les permitió conocer que algunos de sus alumnos tenían problemas de comprensión, hecho en el que han ahondado más este curso y además, ayuda a «unificar criterios con datos objetivos, porque cada profesor tenemos el nuestro». Aunque entre los maestros existe disparidad de opiniones sobre el momento y la realización de la prueba, la reválida de tercero se ha convertido en una parte más del último trimestre del curso. «Sirve para saber qué sabemos», contestaron algunos de los pequeños en el aula, aunque otros aún desconocían el fin de los ejercicios.

Pero lo que más le importaba a los alumnos, como a cualquier niño, era si podían salir al recreo —que se habían perdido por hacer la reválida— y comer el almuerzo que traían en sus mochilas. La tranquilidad absoluta llegó con la confirmación de sus profesoras, a la espera de la nuevos ejercicios de la prueba individualizada que concluirá mañana con los cuadernillos de resolución de problemas y expresión escrita.

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