TRIBUNALES
La Audiencia Provincial archiva la querella de la asesina de Carrasco contra el policía que permitió su detención
El tribunal considera que el hombre... (AMPLIACIÓN)
La Audiencia Provincial de León ha confirmado el archivo de la querella por falso testimonio interpuesta en su día por Montserrat y Triana contra el principal testigo de cargo del caso Carrasco, el policía jubilado que las persiguió tras el crimen y que fue determinante para la detención de la asesina confesa de la entonces presidenta de la Diputación y del Partido Popular de León de su hija. La Audiencia Provincial no encuentra indicio alguno de que el testigo haya podido incurrir en un delito de falso testimonio en sus manifestaciones, como quiso hacer ver la defensa de las condenadas a 22 y 20 años de prisión por asesinar a Carrasco.
La decisión de la Audiencia avala la que en su día dictó el Juzgado de Instrucción número cinco de León en las diligencias abiertas por la asesina de Carrasco y su hija.
La querella se basaba en una llamada que supuestamente Pedro Mielgo, el policía jubilado, realizó al servicio de emergencias 112 mientras seguía de cerca a Montserrat después de ser testigo de cómo minutos antes había disparado a bocajarro hasta en tres ocasiones contra Isabel Carrasco en un pasarela peatonal sobre el río Bernesga.
Mielgo había declarado ante la Policía y ante la jueza instructora del caso que había llamado al Servicio de Emergencias de Castilla y León, si bien durante el juicio oral aseguró no reconocerse en la grabación del 112 que se escuchó en la sala.
El jurado pudo escuchar en la sesión del juicio celebrada el 21 de enero del pasado año una llamada al 112 en la que un hombre sin identificar relata, muy nervioso y con voz entrecortada, cómo se había producido el crimen y describe a la mujer que había efectuado los disparos.
Sobre esta circunstancia, la Audiencia de León entiende que pudo tratarse de un "lapsus o error del testigo, a todas luces intrascendente, que para nada ha influido en el resultado de la causa penal contra Montserrat y Triana.
El letrado que representa a Montserrat González y a su hija Triana Martínez, José Ramón García, solicitó durante el juicio deducción de testimonio, figura jurídica que equivale a que se investigue la veracidad del mismo y se abra una causa contra el testigo si se demuestra que ha mentido.
Mielgo afirmó que no se reconocía como el autor de esa llamada, aunque posteriormente su mujer indicó que sí era él -tras escuchar la conversación dos veces y decir inicialmente que no era su marido- por una palabra que su marido utiliza habitualmente: "momentico".
Tras el juicio, Mielgo insistió en que no eras él porque no habló por teléfono con nadie y afirmó que su mujer "se había liado".
La declaración de este testigo fue clave porque había desmontado la versión de los hechos que ofreció Montserrat González, quien aseguró ante el tribunal que arrojó al bolso con el arma a la entrada de un garaje nada más abandonar la pasarela donde disparó contra Isabel Carrasco.
El policía sostuvo que mientras la siguió llevaba el bolso y que cuando la perdió en la plaza del Colón todavía estaba en su poder, aunque cuando la volvió a ver unos segundos después ya se había deshecho de él.
La importancia de la declaración radicaba en que la defensa de Montserrat González y de su hija Triana Martínez pretendía demostrar que la segunda recogió el bolso que vio tirar a su madre sin saber que había matado a Isabel Carrasco porque no había ningún plan urdido ni conocía la intención de su madre de acabar con la vida de la dirigente política.
Por el contrario, la fiscalía sostenía que la madre entregó el bolso a su hija para que escondiera el arma porque habían preparado previamente un plan para matar a Isabel Carrasco en el que también estaría implicada la policía local Raquel Gago.
Triana Martínez declaró que cuando su madre le llamó por teléfono el día del crimen y le dijo muy nerviosa que "todo se iba a acabar" le contestó que no hiciese nada y que esperara su llegada.
Según su declaración, al dirigirse al lugar vio como su madre salía de la pasarela y tiraba un bolso a la entrada de un garaje, que recogió porque pensaba que podía contener una pistola reglamentaria de su padre, que es inspector de Policía, aunque en ningún momento hablaron, y luego la perdió de vista.
Mielgo, de 68 años, declaró que el 12 de mayo de 2014 cruzaba poco después de la cinco de la tarde la pasarela peatonal sobre el río Bernesga entre el Paseo de la Condesa y la avenida de Salamanca cuando presenció cómo Montserrat González disparaba contra Isabel Carrasco, a la que su esposa reconoció previamente como un personaje "importante" cuando la víctima transitaba por el mismo lugar.
Tras explicar detalladamente como fue la agresión, añadió que decidió seguirla y aseguró que Montserrat González siempre llevó el bolso con el arma hasta que la perdió un momento en la plaza de Colón.
La fiscalía sostuvo que fue en ese momento cuando Montserrat González pudo entregar el arma a su hija, para posteriormente dirigirse a una calle cercana para introducirla en el interior del coche de Raquel Gago. EFE