SAN ANDRÉS DEL RABANEDO
Fomento da un ultimátum a la empresa de Araú para que corrija los fallos este mes
El Ministerio ejecutará el aval si se incumple el plazo, tras año y medio cerrado el edificio.
Araú está integrado por cuatro edificios y un auditorio semienterrado de 304 butacas. JESÚS
p. infiesta | san andrés
El Ministerio de Fomento ha dado un ultimátum a la adjudicataria de las obras del emblemático edificio Araú para que corrija las deficiencias detectadas en el inmueble antes de que finalice este mes. De incumplirse también este plazo, se ejecutará el aval para resolver una situación de espera que se prolonga desde hace año y medio y que ha impedido abrir y dar uso a la antigua factoría de embutidos de Trobajo del Camino.
El Ministerio reacciona así a la petición que formuló el pasado mes de mayo la alcaldesa, María Eugenia Gancedo, al secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Julio Gómez-Pomar, para la puesta a punto del conjunto arquitectónico. De esta forma, la compañía tendrá que solventar las deficiencias constructivas, algunas de las cuales se pueden apreciar desde el exterior del edificio y solucionar los fallos en instalaciones básicas de seguridad, como la central de incendios.
La regidora agradece la respuesta de Fomento para intentar acelerar el proceso de apertura de Araú para disfrute de los vecinos, «que es lo que deseamos todos», indicó. El inmueble fue entregado al Ayuntamiento de San Andrés en diciembre de 2015, tras siete años de obras y grandes parones y seis millones de euros de inversión aportados por el Ministerio. Culminaba así un largo proceso para rehabilitar la chacinería que se había iniciado en 2000, cuando los propietarios de Araú cedieron al Consistorio el inmueble. La rehabilitación de la antigua factoría de embutidos que impulsó Adriano Alcorta a mediados del siglo XIX incluye un curioso auditorio semienterrado y acristalado para 304 personas. Araú, dañada por la contaminación ambiental, las vibraciones del tráfico, la pérdida de su galería de madera y el derrumbe de su torre Oeste, muestra tras las obras su cara más moderna. La reforma pudo iniciarse en 2009, se detuvo por problemas financieros y se retomó en febrero de 2014 gracias a la concesión de 2,6 millones aportados por el Ministerio de Fomento. Las fachadas están construidas con materiales autóctonos de adobe, tapial y ladrillo. El inmueble goza de la declaración de Bien de Interés Cultural y está catalogada dentro del Patrimonio Histórico del Camino de Santiago. El proyecto de recuperación barajaba en principio asentar en el edificio uno, originalmente destinado a vivienda y oficinas, un albergue de peregrinos hoy cuestionado. Los edificios dos y tres sirven en la planta baja como vestíbulo principal de acceso y oficina de turismo, mientras los pisos superiores poseen salas de usos múltiples. En el edificio cuatro, antes nave, se ubican salas, zonas de instalaciones y almacenes.