Los propietarios creen que el desalojo tardará entre 3 y 6 meses
Mientras continúa la investigación policial y judicial del caso de los okupas de La Lastra, la promotora de las viviendas y los vecinos que integran la comunidad de propietarios (los cuatro edificios colindantes) continúan su batalla para conseguir desalojar los pisos de Juan Pablo II, 8. Las dos denuncias penales que instruye el Juzgado están en fase de investigación para comprobar si existen o no indicios de delito. En caso afirmativo, habría juicio y la sentencia podría estar lista en un plazo de tres meses.
De fallar la vía penal, los demandantes podrán recurrir a la vía civil o al denominado desahucio en precario, aunque en este caso la sentencia tardaría al menos seis meses en el mejor de los casos, siempre y cuando no haya apelación por parte de los okupas, que contarán con la asistencia de un abogado de oficio.
La promotora acudió a la demanda penal para conseguir el desalojo de las 22 personas que allí residen, mientras que la comunidad de propietarios presentó otra por los daños causados por los okupas en elementos comunes, como las canalizaciones de agua, los techos de los garajes tras causar inundaciones y otros equipamientos del edificio.
Desde que se produjo la okupación, el pasado 8 de julio, ha habido cambio en los residentes en las viviendas de La Lastra. Fuentes policiales confirman que al menos una de las parejas que llegaron en el primer momento ya no está. Se trata de unos magrebíes que dejaron su piso y en su lugar se han mudado unos dominicanos, nacionalidad principal de la veintena de okupas de este edificio sin estrenar.
La policía también ha desvelado que en el momento de la identificación de todos los okupas, el mismo día que llegaron con sus llaves a las seis viviendas que entraron, hallaron a una persona, con antecedentes penales en busca y captura que fue llevada de inmediato ante el juez. Al tratarse de una mujer embarazada, de momento quedó en libertad.
También los agentes de Policía Local han tenido que desplazarse en varias ocasiones, durante este más de un mes de okupación, a la calle Juan Pablo II de La Lastra ante las llamadas de los vecinos de los edificios colindantes que denunciaban ruidos a horas intempestivas. Los vecinos aseguran que escuchan música de madrugada, obras con taladro, las bañeras de hidromasaje, peleas entre ellos y hasta el karaoke.